Golpe sostenido al sector enérgetico

La demanda cayó al ritmo de la crisis económica en el país. El incremento de los precios es el principal indicador en el retroceso del consumo. El escenario a mediano plazo no es alentador.





Por Jorge Lapeña (*)

El último informe de Tendencias Energéticas del IAE Mosconi con datos del mes de Julio de 2019 permite sacar importantes conclusiones sobre la marcha del sector energético.

La demanda de Energía Eléctrica; de gas natural y de combustibles líquidos, experimenta un fuerte y homogéneo retroceso en los últimos 12 meses que reflejan una profunda recesión.

La demanda eléctrica cayó en julio de 2019 un 4,6 % respecto a 2018. En el acumulado de los últimos 12 meses la caída en comparación al año precedente es aún mayor, 5,4%. En gas natural la demanda en julio de 2019 fue un 7,7% menor que en julio de 2018 y en los últimos 12 meses el descenso fue del 4,5 %.

En cuanto a los combustibles líquidos (nafta y gasoil) experimentaron una caída en la demanda en los últimos 12 meses del 4,6 %. Este inusual descenso del consumo energético tiene como causas la caída del PBI combinado con la caída de los ingresos de los hogares y el aumento de precios de los productos de la canasta energética.

El incremento de los precios mayoristas relevados por el Indec para el rubro de combustibles refinados de petróleo en julio de 2019 fue 58,4 % respecto al año anterior y para energía eléctrica el incremento fue del 86,4 % en relación al año anterior. Ambos valores muy superiores al crecimiento de los sueldos promedio de la población.

En cuanto a la producción de los principales productos energéticos se verifica un crecimiento de la producción total de petróleo crudo, de gas natural; una disminución de la producción de biocombustibles y una caída de la producción de energía eléctrica del 5 % en los últimos 12 meses concordante con la caída de la demanda. La producción de petróleo creció el 3,2 % en el último período de 12 meses finalizado en julio pasado.

Un análisis más detallado indica que la producción de petróleo convencional que representa el 83,4% del total sigue disminuyendo en forma crónica con una tasa del 3,3 % en el último año. En contraste el crudo no convencional -shale oil- que significa el 15% del total creció el último año con una tasa del 67 % anual.

La producción de shale oil en un 96 % se concentra en solo cuatro empresas: YPF; Tecpetrol, Pan American y Total. Entre ellas YPF mantiene un liderazgo manifiesto con el 75 % de la producción total del crudo no convencional.

La producción de gas natural creció en el último año un 5,7%; y un 9,3% en el mes de julio de 2019 respecto a 2018. El incremento de la producción de gas constituye una tendencia que se mantiene desde el primer trimestre de 2014.

Un análisis más minucioso permite observar tendencias contrapuestas. En primer lugar una muy preocupante declinación crónica de la producción de gas convencional (59,6 % del total) en la mayoría de la cuencas argentinas que en el último año disminuyó un 8,8%. A eso se suma la caída del 7,6% en el último año de la producción de tigh gas.

En contraposición se produce un importante crecimiento del 151 % en el último año en el shale gas que representa el 21,2 % del total del gas producido.

La producción de shale gas se concentra en un reducido grupo de 5 empresas liderado por Tecpetrol; YPF y Total que representa casi el 90% de la producción de dicho rubro. En este tema es particularmente destacable el desempeño de Tecpetrol.

En resumen, al finalizar 2019 el escenario energético presenta un panorama complicado. Hay fuertes tendencias positivas y negativas que se contraponen.

Por un lado la caída crónica - y por ahora irreversible- de la producción convencional de hidrocarburos. Por otro el fuerte crecimiento de la producción –todavía minoritaria- de shale oil y shale gas; este último fuertemente subsidiado y sin facilidades de evacuación disponibles para llegar a los mercados.

Se impone un análisis sistémico y objetivo de todo el sistema energético que por ahora no ha sido realizado. Se necesita también generar consensos políticos y empresariales respecto a cómo alcanzar un crecimiento sustentable.

Estos consensos se podrían facilitar si los tres productores de hidrocarburos principales unificaran representación y pronósticos de producción realistas en ausencia de subsidios estatales.

(*) El autor es el presidente del Instituto Argentino de Energía (IAE) y exsecretario de Energía de la Nación.


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