Hay diagnóstico pero faltan soluciones en el vertedero de Bariloche

El humo tóxico de los incendios intencionales y los olores nauseabundos afectan la calidad del aire en cinco barrios. Un cerco perimetral serviría para atenuar el problema en lo inmediato.





Las quemas controladas están prohibidas pero igual se disparan incendios. Foto: Marcelo Martinez

Las quemas controladas están prohibidas pero igual se disparan incendios. Foto: Marcelo Martinez

El factor principal de polución ambiental que existe en Bariloche en relación con la calidad del aire es el enorme repositorio de basura ubicado en la ruta 40 Sur, donde ingresan decenas de camiones por día producto de la recolección domiciliaria y también de particulares que llevan por su cuenta todo tipo de desperdicios.

El manejo del vertedero está lejos de los parámetros de calidad exigidos y las quemas periódicas de material producen un humo tóxico que afecta a los barrios circundantes.

El tema cobra especial relieve hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, que este año fue consagrado precisamente a la lucha contra la contaminación del aire.

Principal pasivo ambiental


El subsecretario de Medio Ambiente del municipio, Claudio Romero, admitió que el basurero de la ruta 40 “es el principal pasivo ambiental de Bariloche”.

Dijo que el municipio realiza un seguimiento sobre la calidad del aire y los niveles de gases que generan efecto invernadero con un equipo que adquirió e instaló la provincia luego de la erupción del volcán Puyehue, en 2011.

Muchas veces se quema en la noche, que no es la mejor hora, porque el humo no se eleva sino que se mantiene a nivel superficial”.

Claudio Romero, subsecretario de Medio Ambiente municipal.

Los incendios que se producen en el basural generaron históricamente molestias de todo tipo a los habitantes de El Pilar I y del barrio Unión. Pero la zona se pobló a ritmo sostenido y las emanaciones ahora también perturban a la toma 29 de Septiembre, las 645 Viviendas y Valle Azul.

A fines de 2008, con el apoyo de distintas organizaciones sociales, varias de las familias damnificadas presentaron un amparo para exigir una solución. El detonante fueron los olores nauseabundos y la nube de humo que empezaron a generar problemas respiratorios a numerosos vecinos.

Romero dijo que el problema ya está diagnosticado y que como primera medida acordaron con el juez del amparo la prohibición absoluta de quemas controladas, que hasta no hace mucho se utilizaron para reducir el volumen del material de poda.

Ese tipo de residuo ingresa en el predio a razón de 30 camiones diarios.
“Hay dos cosas que pasan en el vertedero: una es la emisión de metano mediante las instalaciones de venteo –explicó el funcionario–. Es un gas de efecto invernadero, que se podría emplear como recurso mediante una inversión en tecnología que por ahora no está prevista. La otra cuestión son los incendios prohibidos”.

Estos últimos son producidos por la misma gente que recorre a diario el repositorio en busca de material aprovechable y que ingresa sin obstáculos por la ausencia de cerco perimetral. Según Romero, se trata de “una cultura difícil de cambiar”.

En relación con las quemas programadas de material forestal, que quedaron prohibidas, Romero dijo que el problema central es que “muchas veces ese residuo ingresa mezclado con otros”, como plásticos, pinturas y solventes, que la gente tira de modo indiscriminado en los contenedores. La incineración provocaba entonces emisiones altamente contaminantes.

En cifras

5 barrios
altamente poblados son en la actualidad los más afectados por el humo y los olores que despide el vertedero.
30 camiones
con restos de podas ingresan a diario al predio. La falta de un cerco perimetral permite que se generen incendios.

Humo a nivel del suelo


También refirió que los malestares a la población se agravan porque “muchas veces se quema durante la noche, que no es la mejor hora, porque el humo no se eleva sino que la inversión térmica de la madrugada lo mantiene a nivel superficial y lo extiende por los barrios”.

Para reducir los restos vegetales ahora el municipio se vale de dos chipeadoras, pero una está rota. Además ese recurso no es del todo eficiente cuando el material llega en un tamaño demasiado grande.

Romero admitió que la situación es crítica y que cualquier plan efectivo deberá comenzar con la separación de residuos “que arranca en cada casa”.


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