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Hay nuevas formas de producción de alimentos sanos en la región

Volvemos a los sabores y aromas propios de frutas y verduras. Pero lo más importante es volver a alimentarnos con productos sin industrializar. En Río Negro se pueden encontrar espacios dedicados a la producción orgánica.



Por Victoria Rodriguez Rey (@victoriarodriguezrey)

¿Qué sucedió que el tomate no tiene sabor a tomate, que el rabanito y la rúcula ya no pican, que la pera no es pera y la manzana no se oxida? Al parecer muchas de las características que conforman el sabor de los alimentos se han perdido en el larguísimo camino que realizan hasta llegar a las mesadas. Esa pérdida de las características naturales del alimento se relaciona directamente con las actuales técnicas industriales de producción, las formas de recolección, los traslados, los tratamientos para mejorar el aspecto y los tiempos en depósitos y cámaras en los que los alimentos se terminan desvitalizando.

Hubo un momento en la historia próxima que cambió el carácter de los alimentos y pasaron de ser buenos para comer a ser buenos para vender, es decir mercancías antes que nutrientes. Fue un día que se industrializó la producción alimentaria y se desnaturalizó el alimento real.

Productos frescos del productor a la mesa del consumidor.

Sin embargo también existen amorosos sistemas productivos que promueven formas sustentables desde lo económico, lo social y lo ambiental. La Agricultura Biodinámica es un sistema de producción que integra las tradicionales sabidurías agrícolas con las tendencias actuales de alimentación logrando alimentos vitales y nutritivos. La práctica se realiza siguiendo los ciclos naturales de las estaciones. Mediante un complejo y equilibrado proceso en el que intervienen fuerzas cósmicas y terrestres, se tiende a aumentar la fertilidad de la tierra de cultivo, estimulando la vida del suelo y los procesos que intensifican la formación de humus. Los alimentos que resultan de este tipo de producción tienen un mejor aspecto a nivel sensorial y a nivel molecular son de alta calidad nutricional.

En la región de Patagonia norte la Asociación para la Agricultura Biodinámica Argentina (AABDA) hace varios años viene realizando cursos de formación y acompañamiento a proyectos productivos con estas características de trabajo. Al momento se registran más de 50 emprendimientos bajo esta metodología de producción entre las provincias de Río Negro y Neuquén. En relación al acceso a la población de este tipo de alimentos Cecilia Ambort, integrante y referente de AABDA en la región sostiene que “aunque en la práctica tengamos todavía un largo camino para recorrer en la búsqueda de un salto de escala que permita abastecer cada día a más sectores de la población, el mayor desafío tanto para los productores sustentables como para los consumidores responsables es activar los mecanismos comunicacionales que promuevan la conciencia individual y familiar al momento de elegir qué tipos y calidades de alimentos comprar, además de dónde hacerlo y a quién”.

Productos frescos, sin aditivos.

Cecilia y su familia llevan a delante "JANUS Proyecto Rural Integrador” que nace hace 10 años en una chacra de Contralmirante Cordero, provincia de Río Negro, como una manera de vincularse con la nueva ruralidad, con la producción sustentable y la alimentación saludable. Proyecto porque lo van pensando y reinventando en forma permanentemente; Rural porque el amor por la tierra es la base de todo para volver a la vida rural; Integrador porque acercan de manera directa a más de 50 familias de localidades cercanas con producción sustentable que se manifiesta en los alimentos frescos y productos elaborados mediante un modelo asociativo conocido como Comunidad que sostiene al agricultor.

Cada vez son más quienes indagan sobre el origen y la ruta recorrida por los ingredientes que entran a las ollas. Es necesario promover la creación de más establecimientos agrícolas basados en la Agroecología y la Agricultura Biodinámica en cercanías a centros urbanos, que simplifique la distribución recuperando relaciones y sabores legítimos.
En definitiva se trata de acceder a alimentos sabrosos para todos que sirvan para pensar, para crear y mantener la fuerza de trabajo suficiente. Que mediante el sabor real de la manzana se recuperen momentos amorosos de infancia y que el perejil y el apio vuelvan a ser moneda de cambio.

Más información
http://janus.bio/
https://aabda.com.ar/


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