Hecha la ley, hecha la trampa



Zapala

Demos (pueblo), kratos (autoridad). A inicios del 2017, el presidente de la Nación, ingeniero Mauricio Macri, afirmó que el desarrollo de Vaca Muerta “va a traer muchísimo trabajo para Neuquén y zonas aledañas” al firmar el convenio laboral para mejorar la productividad en todos los sectores que intervienen en la explotación de la actividad hidrocarburífera no convencional. Constan además en el acuerdo las firmas del gobernador de Neuquén, del secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de las provincias de Río Negro, Neuquén y La Pampa, señor Guillermo Pereyra; del Sindicato de Personal Jerárquico y Profesional de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, señor Manuel Arévalo; del presidente de YPF y de los directores ejecutivos de Pan American Energy y Total Austral.

Ya en 2019, el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa y también actual senador del MPN está buscando la reelección en el Senado de la Nación Argentina. En cuanto a su sucesión en el sindicato, sigue trabajando en forma de poder centralizado, ya que él está apadrinando al futuro sucesor y creando discordias en el poder dentro del sindicato.

Ahora Pereyra, ya postulado para ser reelecto como senador por la provincia de Neuquén, quiere asegurar su postulación elevando un proyecto de ley, que propone la creación de un consejo de actividad hidrocarburífera no convencional.

Ahora, me pregunto: ¿cómo el señor Guillermo Pereyra organiza su actividad de gobierno como senador y cómo enfrenta al gobierno nacional en su función de secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de las Provincias de Río Negro, Neuquén y La Pampa? ¿Clientelismo o trabajo honesto?

Vivimos la democracia y a partir de ella aprendemos también a discernir sobre las personas que ocupan nuestro lugar en las decisiones de gobierno, que ocupan las bancas en momentos de dar quorum en ambas cámaras del Congreso.

La Constitución nos brinda derechos, también obligaciones y garantías.

¿ Los conocemos en realidad, o solo nos los nombran en situaciones puntuales? ¿Somos como las ovejas que siguen a su pastor o somos ciudadanos conscientes, responsables y protegidos por las leyes?

El dicho popular nos indica: “¡hecha la ley… hecha la trampa!”.

¿Para qué lado se inclina en este caso la balanza?

Marta Liliana Díaz , Docente jubilada y escritora

DNI 14.436.207


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Hecha la ley, hecha la trampa