Héctor Vidal, un egresado de la vida

La edad no importó. Con más de 80 años decidió cursar el colegio secundario.



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El estudio, los compañeros de curso y la buena predisposición de los profesores hicieron “revivir” a Héctor Castro Vidal, un hombre de 85 años que se animó a cursar el colegio secundario en el CEM 102 de Cipolletti. El viernes disfrutó de una verdadera fiesta junto a su familia y seres queridos luego de recibir el diploma que demuestra su egreso de la educación media para adultos. “A todos les digo que se animen, nunca es tarde para estudiar”, expresó el flamante estudiante.


A lo largo de los tres años que asistió al establecimiento ubicado en la calle San Rafael 180 los docentes lo acompañaron en cada momento, ya sea de alegría o dificultad. Para asistir a clases se iba a pie, en bicicleta o colectivo, nada impedía la asistencia a la escuela.


El director del establecimiento, Gustavo Fernández, se mostró orgulloso de la historia de vida de Héctor ya que es un ejemplo para las personas de todas las edades que se proponen como meta terminar sus estudios.


Con voz clara y sin dar muchas vueltas, Héctor contó un poco de su historia. Llegó de Chile muy joven y vivió en distintas localidades de la zona hasta que decidió radicarse en Cipolletti. De oficio panadero y albañil, logró formar su familia y sostenerla a través de su esfuerzo.


Hace pocos años decidió sumergirse en el ámbito educativo. Primero se animó a cursar la escuela primaria, en el barrio Pichi Nahuel, y una vez que se egresó allí su círculo más intimo lo incentivó para que continúe sus estudios en el nivel medio.


“Cuando ingresé al colegio me recibieron muy bien mis compañeros. Yo siempre fue el más grande del curso. Me cambió la vida, pasaron rápido los años, aprendí muchas cosas”, expresó horas antes de recibir su diploma.

El flamante egresado con su medalla.

Sin dudas, atreverse a iniciar esa aventura fue una de las decisiones más importantes que le tocó tomar y no se arrepiente. Aseguró que logró “revivir” al iniciar los estudios secundarios. “Estaba en mi casa y solo. Se me hacían muy largos los días. Ahí (en el colegio) pude encontrar mi lugar de contención”, remarcó.


Pese a que se encontró con varias dificultades en el camino, él nunca dejó de pensar en su meta: terminar sus estudios. Su nieta, al igual que los docentes, lo ayudaba con las materias que se le hacían difíciles como matemáticas e inglés.


Su hija, Verónica, aseguró que están todos muy felices por los logros de Héctor ya que antes de iniciar la escuela sabía leer y escribir muy poco, a diferencia de ahora. “Estamos muy contentos, para nosotros es una fiesta. Vamos a ir a verlos todos, incluso los bisnietos”, dijo con emoción.


Héctor remarcó que es importante proponerse cumplir sus sueños y que “nunca es tarde” para estudiar. “Las cosas salen cuando uno se las proponen”, remarcó.


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