Hiroshima y el mundo recuerdan el horror

Decenas de personas se reunieron a primera hora de la mañana en Japón para recordar con un minuto de silencio, ofrendas florales y suelta de palomas el estallido del primer artefacto nuclear, arrojado sobre la ciudad de Hiroshima. El gobierno japonés ratificó su vocación pacífica y no nuclear ante líderes del mundo.

Redacción

Por Redacción

HIROSHIMA, Japón (AP).- Decenas de miles de personas se reunieron hoy (anoche en Argentina) en Hiroshima para recordar el 60mo aniversario del primer ataque con una bomba atómica en la historia, guardando un minuto de silencio y ofreciendo flores y agua.

Más de 55.000 personas se reunieron en el parque Conmemorativo de la Paz, una extensión cubierta de árboles que durante un día cada año se convierte en el epicentro espiritual del movimiento mundial antinuclear.

Fue una ceremonia austera. Se observó un minuto de silencio a las 8:15 a.m., la hora exacta en que, 60 años atrás, un destello provocó una nube en forma de hongo que pulverizó la ciudad y mató a cientos de miles de personas.

Una manada de palomas blancas fue dejada en libertad, y envases de agua y arreglos florales fueron colocados en un monumento en forma de domo ubicado en el centro del parque.

El alcalde de Hiroshima, Tadatoshi Akiba, emitió una «Declaración por la Paz'' en que exhortó a todos los países a despojarse de sus armas nucleares, y acusó a Estados Unidos, Rusia y otras potencias atómicas de «poner en peligro la supervivencia de la raza humana''. «Muchos en todo el mundo se han dado por vencidos pensando que no hay nada que hacer'', dijo Akiba.»En el seno de la ONU los miembros del club nuclear usan su poder de veto para imponer su voluntad a la mayoría y perseguir sus objetivos egoístas''.

En un tono más diplomático, el primer ministro Junichiro Koizumi ofreció su pésame por las víctimas. «Rezo desde lo más profundo de mi corazón en memoria de los fallecidos'', declaró Koizumi, la voluntad de Japón de seguir siendo un país «pacifista y no nuclear», líder contra la proliferación.

Aunque han pasado los años y Hiroshima es hoy una pujante metrópoli de 3 millones de habitantes -la mayoría nació después de la Segunda Guerra Mundial – el aniversario sigue siendo en esta ciudad un día de tristeza y reflexión.

Oficialmente, se estima que unas 140.000 personas murieron al instante o en los meses siguientes al estallido de la bomba atómica sobre la ciudad, que por ese entonces tenía 350.000 habitantes.

Tres días después, cayó otra bomba sobre Nagasaki, matando a unas 80.000 personas. Japón se rindió el 15 de agosto de 1945, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

La verdadera cifra de víctimas, sin embargo, es mucho más difícil de determinar. En los años subsiguientes, muchas personas murieron a consecuencia de una amplia gama de dolencias vinculadas al estallido de la bomba atómica, incluyendo cáncer y otras enfermedades. Hoy en día, las autoridades de Hiroshima calculan que la cifra de muertes atribuibles de una manera u otra a la bomba es de 242.437.

«Para el pueblo de Hiroshima, este es un día de plegarias'', dijo Takaomi Tahara, quien perdió varios familiares. Hasta ayer, añadió, no se han encontrado los restos. «Para nosotros, no hay tranquilidad'', comentó Tahara.

El sufrimiento no cesa

Midori Yamada padece desde su niñez de una extrema carencia de hierro. Cuando tenía 34 años, enfermó de cáncer de mama. «Sin embargo, en aquel entonces no atribuía estos padecimientos al lanzamiento de la bomba atómica», relata esta japonesa que hoy cuenta 56 años.

Sólo mucho tiempo después comenzó a sospechar que sus enfermedades tuvieron algo que ver con el hecho de que su padre, inmediatamente después de caer la primera bomba atómica, salió corriendo a Hiroshima para buscar durante varios días a amigos y colegas en la ciudad contaminada. Yamada pertenece a los «hibaku nisei», la segunda generación de víctimas de la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki.

Entre tanto, se sabe que la combinación de intenso calor, presión y radiación causó entre las víctimas directas («hibakusha») trastornos del crecimiento, envejecimiento prematuro, enfermedades de la sangre y la piel, daños en el sistema nervioso central y abortos, entre otras afecciones.

Sin embargo, hasta el día de hoy no existen pruebas fehacientes que demuestren que las bombas atómicas también causaron daños en los descendientes de los «hibakusha». Por este motivo, el Estado japonés no ha reconocido como víctimas a los «hibaku nisei», quienes, a diferencia de los supervivientes directos, no tienen derecho a reclamar exámenes médicos gratuitos ni ayuda financiera.

Sólo algunas prefecturas (provincias) como Tokio otorgan a los descendientes de las víctimas directas certificados que les da el derecho de recibir chequeos médicos sencillos y, en casos de graves enfermedades como cáncer, también ayuda financiera, explica Yamada. «Eso está bien, aunque no es suficiente», dice la japonesa, quien fue uno de los que recibieron tal certificado en Tokio. (DPA)


HIROSHIMA, Japón (AP).- Decenas de miles de personas se reunieron hoy (anoche en Argentina) en Hiroshima para recordar el 60mo aniversario del primer ataque con una bomba atómica en la historia, guardando un minuto de silencio y ofreciendo flores y agua.

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