Historias que ruborizan

El año 2002 marcó la vuelta del estacionamiento medido a Neuquén. Desde ese entonces, los problemas para estacionar no se solucionaron, sino que generaron nuevos reclamos. Uno de ellos es el de las personas que viven en el casco céntrico, que frente a su casa tienen un parquímetro. Otro, el de quienes deben pagar diariamente para poder utilizar sus vehículos y no tener que caminar diez cuadras hasta su lugar de trabajo.

Pero en los primeros tiempos hubo un caso emblemático en cuanto a los que buscan privilegios que los eleven por sobre los demás ciudadanos.

Un camarista del Poder Judicial, hoy en el Tribunal Superior de Justicia, ante el inminente arribo de los parquímetros a Neuquén, comenzó a gestionar permisos para él y algunos de sus colegas (también dentro del Poder Judicial hay jerarquías de privilegios). Ofreció a sus allegados los pases libres, asegurando que eran un hecho y que les permitirían estacionar en cualquier lugar, sin pagar la tarifa como el resto de los ciudadanos. Entonces, la vergüenza pudo más y, cuando sus intenciones se hicieron públicas, desistió de la idea.


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