“Identidad”
Dentro de la llamada Revolución Libertadora del ’55 hubo una fuerte vertiente gorila que no solo proscribió a Perón y a su partido sino que hasta prohibió mencionar su apellido y doctrina, castigando duramente a los infractores. Estas y otras medidas sólo lograron revitalizar el partido y crear el ambiente para la resistencia.
Instalado por tercera vez en el gobierno, Perón debió soportar que un sector de sus seguidores –los jóvenes idealistas- le aclararan, primero por las buenas y luego por las armas, qué debía entenderse por Peronismo: la Patria Socialista que Castro y el Che estaban construyendo en Cuba.
La mayoría resistió cambiar su identidad histórica y el partido sobrevivió las turbulencias de los ’70, y más tarde demostró su poder en las movilizaciones que maltrataron a Alfonsín.
Desde entonces, con el paréntesis de Fernando de la Rua, hasta diciembre del ’15 ha gobernado un peronismo en escandalosa evolución. Con Menem y el aval de su partido y una Justicia cómplice, ingresa la más desvergonzada frivolidad y el dinero es usado como medio para asegurar la gobernabilidad, la corrupción, el silencio y, si es necesario, la ingobernabilidad. La justicia social dejó de ser prioridad.
Bajo los tres gobiernos K, además de la arrogancia y la codicia más enfermiza de sus dirigentes, aportaron que el FpV es una forma superior de peronismo y que el Cristinismo es una forma perfeccionada del Kirchnerismo, y por eso la invocación del nombre de Perón, su doctrina y la marchita pasaron al olvido.
Hace poco Cristina decidió que Unidad Ciudadana es la superación de cualquier organización partidaria tradicional, sin explicar cómo logrará mejores resultados con las mismas prácticas y los mismos actores.
La exclusión de cualquier referencia a Perón y a su doctrina la convierten en voluntaria ejecutora de la proscripción del Peronismo ordenada por los gorilas del ’55 y en la promotora de su propio culto e infalibilidad.
Humberto Guglielmin
DNI: 10.401.180
“Perón debió soportar que un sector de sus seguidores –los jóvenes idealistas- le aclararan, primero por las buenas y luego por las armas, qué debía entenderse por Peronismo”.
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- “Perón debió soportar que un sector de sus seguidores –los jóvenes idealistas- le aclararan, primero por las buenas y luego por las armas, qué debía entenderse por Peronismo”.