Impaciencia en Sierra Grande por la zona franca

El convenio para que se instale la zona franca en Sierra Grande sigue siendo una utopía para sus pobladores. Las obras iban a comenzar en marzo de 1999, pero hasta ahora no hicieron nada.



VIEDMA (AV).- El desinterés del concesionario Carriere Dahinaut por desembarcar en Sierra Grande y la burocracia estatal, que demoraron en demasía la radicación de la zona franca en esa localidad, tiene molesto al titular del Comité de Vigilancia de ese emprendimiento e intendente, Nelson Iribarren.

La alicaída economía de esa población, con la virtual desaparición de la producción minera, espera a casi dos años de haberse concesionado a los franceses. Los trabajos iniciales de movimientos de suelos y delineamiento del futuro predio debían comenzar en marzo de 1999, según el cronograma oficial.

Esto implicaba una inversión inicial de dos millones de pesos, puesto que los planes incluían la construcción de galpones, sector administrativo, playones para carga y descarga de camiones, y urbanización.

La empresa francesa Carriere Dhainaut tenía previsto invertir más de siete millones de pesos en infraestructura durante los primeros cinco años.

En su momento presentó cartas de intención de radicación de empresas con una inversión superior a los 12 millones de pesos porque la intención era instalar una planta de molienda de minerales, una fábrica de aglomerado de madera y otra de tableros eléctricos.

También se había anunciado una ocupación inicial de 23 operarios y en cinco años se garantizaba empleo a otras 350.

El 2 de setiembre de 1998, la firma obtuvo el contrato de concesión para la explotación por 50 años de las actividades beneficiadas con exenciones impositivas en el área de esta localidad rionegrina.

Iribarren expresó fastidio ante la “falta de seriedad” para poder tomar una determinación porque “si realmente a los concesionarios les interesa ya se hubieran radicado, y creo lo que se debería hacer es constituir bien el Comité de Vigilancia para que pueda rescindir el contrato o intimarlos a cumplir el pliego de condiciones”.

Agregó que “me nombraron como para salir del paso” pero el gobierno provincial no envió la documentación como para concretar la constitución del comité.

Mencionó que en enero pasado mantuvo un contacto con el representante legal de Carriere, Obdulio Alvarez, quien le anticipó que se radicarían cuando la dársena -alquilada a un emprendimiento pesquero del ex diputado Jorge Carrasco- “se encuentre libre de ocupantes”. Por ello “estamos solicitando que Economía (de la provincia) eleve cuanto antes la documentación y se tomen los resguardos necesarios”. No obstante, insistió en que si el negocio les interesa deberían radicarse con dársena ocupada o no.

Iribarren indicó que lo único que se está haciendo por la Zona Franca es participar de reuniones en el Congreso Nacional tendientes a modificar generalidades de la ley general, para darle a Sierra Grande una posición diferencial respecto de otras zonas. El propósito es que si en el futuro se quiere radicar allí un empresario pesquero hay que darle chances como para que pueda distribuir al mercado interno, y no sólo dedicarse a la exportación.

En su momento, el gobierno provincial atribuyó las demoras a los trámites administrativos requeridos como paso previo para su funcionamiento. Pero hoy no falta en el ámbito público quien derive la conversación para el lado del intendente.

Mientras la solución de fondo tarda en aparecer, el jefe comunal reparte su tiempo en Buenos Aires deambulando por los pasillos del Ministerio de Trabajo buscando más puestos transitorios dentro de los planes de empleo. Le otorgaron 120 cupos, pretende 200 y las necesidades ya llegan a 800 puestos.

Algunos datos que está en manos de la Unión Trabajadores Desocupados dan cuenta que el 70% de la población, de 5.500 habitantes, está con necesidades básicas insatisfechas. En su momento de esplendor -durante la década del “70- Sierra Grande llegó a superar la barrera de los 20.000 habitantes.


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