James Cameron muestra un futuro apocalíptico en tevé

El director de “Titanic” estrenará la serie “Dark Angel”, que protagoniza Jessica Alba.

James Cameron, el exitoso director de “Titanic” y “Terminator”, incursionará en la pantalla chica con “Dark Angel”, una serie protagonizada por Jessica Alba sobre seres genéticamente manipulados en un futuro no lejano, que la señal de cable Fox pondrá en el aire a partir de marzo.

Muchos se han preguntado qué podría hacer Cameron luego de “Titanic”, que le dio premios, dinero y gloria, y la respuesta es: la serie para televisión “Dark Angel”, que es como un volver a empezar, ya que el realizador comenzó tímidamente con la secuela de “Piraña” de Joe Dante, dio el batacazo con “Terminator” y, con “Aliens”, continuó con talento la saga comenzada por Ridley Scott.

Su atracción por el mar lo acercó a “El abismo”, con simpáticos extraterrestres en las profundidades y -luego de pasar por la segunda parte de “Terminator” y la comedia de ciencia ficción “Mentiras verdaderas”- lo catapultó a la categoría de “rey del mundo”, como él mismo se llamó, cuando “Titanic” abarrotó su cubierta con los Oscar de la Academia.

Ahora, comandará una nueva jugada para la que llamó a Alba, oriunda de Pomona, California, quien es, a los 19 años, una de las promesas de la industria, que ya le dio oportunidades de lucimiento en “Jamás besada” de Raja Gosnell, y en la serie “The Secret World of Alex Mac”, donde intervino en varios episodios.

En “Dark Angel” interpreta a Max Guevara, un prototipo de ser humano genéticamente mejorado que consigue huir de sus guardianes en el ejército, capitaneados por el malvado Lydecker (John Savage), lo que desata una desaforada persecución a través de unos Estados Unidos que, avanzado el siglo XXI, muestra todas las miserias de una economía acabada.

Ansiosa por reencontrarse con sus “hermanos” -otros seres de laboratorio, como ella- recibe apoyo de Logan Cale (Michael Weatherly), un ciberperiodista que sueña con otro mundo y lucha contra la corrupción de ese presente devastado, quien lo que más desea es incorporarla a su ejército de seguidores, conocedor de sus talentos y capacidades para los que fue programada.

Si bien al principio se niega a esa propuesta, Max -quien tiene en forma inalterable las formas de los 18 años- termina cediendo a su natural rebeldía juvenil y lanzándose al aniquilamiento de los líderes de ese estado de cosas, quienes sojuzgaron al país haciendo pasar un pulso electromagnético de costa a costa, haciendo colapsar todo el sistema informático.

Ellos fueron quienes se pusieron a investigar para crear niños sobrehumanos mediante la clonación, cuyas características físicas fuera aptas para transformarlos en excelentes soldados; aunque no tuvieron en cuenta que muchos no tenían vocación castrense y por eso terminan huyendo del complejo donde son encerrados.

Max es capaz de ver a voluntad con rayos X, saltar entre edificios con una pericia inhumana, lanzar por el aire a sus enemigos y esquivar centenas de balas, y aun con su superioridad física se asocia a otras mujeres duras diseñadas por el cine, como la Ripley de “Alien” y secuelas, y la Sarah Connors de “Terminator”.

En paralelo, el universo posapocalíptico descripto por “Dark Angel” permite a sus autores explayarse en una profunda crítica social, que al fin y al cabo es lo que viene haciendo la ciencia ficción desde que a Voltaire se le ocurrió imaginar cómo vivirían otros seres en otros planetas. (Télam).


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