Joven asesinado “vivía para su esposa y su bebé”
Hoy indagarán al detenido de 18. El otro tiene 15 años.
Gentileza
CIPOLLETTI (AC).- El joven asesinado antenoche en el barrio Anai Mapu trabajaba en una heladería y como ese día tuvo franco llevó a sus hermanitos al cine. Cuando regresó le estaban robando la casa y terminó acuchillado. “Hace tres meses que están todo el tiempo a los tiros”, dijo el vecino que intentó ayudarlo. Hoy indagarán al imputado, que está detenido. Franco Alejandro Hernández, de 21 años, fue atacado el miércoles a la noche en inmediaciones de las calles Valcheta y 17 de Julio. Dos hermanos, uno de ellos menor de edad, quisieron robarle y, como el joven se resistió, forcejearon y le clavaron un cuchillo en el corazón. La víctima se desangró en la calle y murió. Sandra Gatica, la mamá de Franco, contó ayer que la vida de su hijo giraba en torno a su señora y a su bebé que tiene 11 meses. “Es un dolor que no se puede entender. Esto no tiene nada que ver con las bandas. A él le quisieron robar tres veces porque era un laburante. Los malandras lo conocían”, aseguró ayer angustiada. Después del asesinato, la Policía detuvo a dos hermanos. Uno tiene 18 y el otro es inimputable porque hace poco cumplió 15 años y no podrá ser juzgado. Ante esta situación intervino la delegación de Promoción Familiar de Cipolletti. Las identidades de los jóvenes no pueden difundirse por resguardo legal al menor de edad. El mayor será indagado hoy por la jueza Sonia Martín y por el fiscal Oscar Cid. Ayer la Policía continuó realizando allanamientos para buscar el arma homicida, que aún no pudieron encontrar. Criminalística realizó pericias en algunas vestimentas y otros objetos. El hombre que llevó a Franco al hospital, Sergio Queupan, aseguró ayer en “Somos Noticias” que en el barrio hace tres meses que “están todo el tiempo a los tiros”. Sostuvo que la noche del crimen también se escuchó un disparo de un arma tumbera. “Franco no se metía con nadie, fue al jardín con mis hijos. Su muerte nos afectó muchísimo”, declaró. El asesinato causó indignación entre la gente que lo conocía. Todos reclamaron mayor seguridad y más presencia policial. El día del crimen, los efectivos de la Subcomisaría 79ª y del destacamento del barrio trabajaron a destajo, aunque los esfuerzos no son suficientes para frenar el nivel de violencia que se instaló en el barrio. Hace unos días, otro joven fue baleado en la cabeza y salvó su vida de milagro. Después de ese episodio, la Justicia ordenó allanamientos y secuestró armas tumberas y municiones.
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