Moya asumió la presidencia del Tribunal Superior de Neuquén en un escenario desolador

No hubo información oficial sobre las ausencias. Ejercerá el cargo durante un año.

Por viajes, por licencias, por cuestiones personales. Hubo excusas de diferente calidad. La cuestión es que Evaldo Darío Moya asumió la presidencia del Tribunal Superior de Justicia es un escenario pobrísimo, sin la asistencia de dos de sus colegas ni del fiscal general.

Desde diciembre del año pasado se sabía que este jueves se realizaría el acto de cambio de autoridades: Germán Busamia le pasaría el mando a Moya para el período 2022/23. Y si bien es un acto interno, lo habitual es que concurran los vocales, el fiscal general y el defensor general.

Pero, según pudo averiguar Río Negro, la mayoría tuvo otras ocupaciones que le impidieron asistir a la ceremonia en el cuarto piso de Alberdi 52.

La imagen oficial muestra el desolador panorama. Busamia le tomó juramento a Moya, y los únicos presentes fueron Rómulo Patti, fiscal general subrogante, y Raúl Caferra, defensor general subrogante (el cargo titular está vacante).

El vocal Alfredo Elosu Larumbe estaría de viaje, y la vocal Soledad Gennari -quien debía jurar como presidenta subrogante- adujo un problema particular. El fiscal general José Gerez está de licencia.

La presidencia del Tribunal Superior de Justicia es la cabeza de uno de los tres poderes del Estado. Su debilidad institucional queda ratificada por gestos como los que dieron hoy la mayoría de sus integrantes.


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