Tras 29 años en el Poder Judicial, se jubiló la jueza de Cipolletti Laura González Vitale

Antes de ser defensora y jueza de Cipolletti fue secretaria de cámara en Roca. Allí asistió al tribunal en el juicio que se le realizó a Susana Freydoz por el crimen de su pareja Carlos Soria.

Pisó por primera vez los tribunales de Cipolletti cuando todavía el Poder Judicial de la ciudad dependía de la circunscripción de Roca. Y este mediodía fue despedida con un gran aplauso tras 29 años de servicio. Laura González Vitale se jubilará como jueza después de la jornada de hoy pero antes fue defensora penal, secretaria de cámara criminal y de instrucción en el anterior código procesal.


Todo el personal del edificio la esperó en el hall central de España y Urquiza, antes de que realizara su última audiencia: la causa de Techo Digno que comenzó a las 15.30. La jueza Alejandra Berenguer fue la encargada de ofrecer las palabras de despedida: “No solamente soy la más antigua sino que me tocó recibirlos a todos y despedir a algunos”, sostuvo un tanto emocionada Berenguer que fue la primera funcionaria judicial penal que tuvo la Cuarta Circunscripción.


González Vitale inició su carrera en Roca como secretaria de instrucción y luego de cámara. Arribó a Cipolletti cuando la Justicia local todavía dependía de Roca y enviaba comitivas para los casos más negros de la historia de la ciudad. Como secretaria de cámara asistió al tribunal en el juicio que se le realizó a Susana Freydoz por el homicidio de su esposo el entonces gobernador Carlos Soria. Después de eso concursó como defensora penal en Cipolletti y luego de algunos años ganó el cargo de jueza de garantías, puesto en el que se jubiló.


Sus colegas ponderaron su solvencia jurídica, es quizás una de las funcionarias más formadas, y sus destrezas en materia constitucional, procesal y el derecho de ejecución. Durante sus audiencias apostó a las resoluciones de los conflictos mediante la mediación y al lenguaje claro.


Le tocó conducir con aplomo algunas audiencias por el femicidio de Otoño Uriarte y a pesar de que llegó con algunas prácticas roquenses muy instauradas supo aggiornarse a los modos cipoleños.

Inició su relación con la prensa algo trastabillada con algunos mails que hizo llegar a las casillas del periodismo y con su negativa a que le tomaran fotos. El cambio del código procesal penal y la publicidad terminaron por modificar sus criterios y se transformó en una férrea defensora de la libertad de prensa. Con la partida de González Vitale se abre al juego de su sucesión.


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