La bajada de antorchas le dio brillo al Catedral

El rápido descenso coordinado de los instructores fue un verdadero espectáculo seguido por una buena cantidad de público

1
#

Los instructores se lanzaron montaña abajo y lograron una estela única, que contrastó con la claridad de la nieve y el cielo oscuro tras la puesta del sol.(Foto: Marcelo Martínez )

2
#

Una tradición mantenida por la Asociación de Instructores. (Foto: Marcelo Martínez )

3
#

El chocolate caliente apaciguó la espera de las familias que se acercaron hasta el pie del cerro Catedral para disfrutar de una nueva bajada de antorchas. El evento que reúne a cientos de esquiadores en un descenso coordinado logró la atención de todos los que decidieron formar parte de una de las tradiciones de montaña.

Hubo que esperar hasta que se pusiera el sol para empezar a ver a las primeras antorchas encendidas. Alrededor de 140 instructores de esquí se agruparon en un sector medio de la montaña y, tras comunicarse con los organizadores que permanecieron en la plaza Catalina Reynal, se lanzaron logrando dibujar una única columna que contrastó con la blanca nieve.

“Es un regalo para la gente”, describió la gerenta de Catedral Alta Patagonia, Helga Salvatelli, acerca de una tradición que comenzó hace ya varios años de la mano de la Asociación de Instructores (Aadides), cuando el centro invernal estaba en desarrollo, y que perdura hasta estos días con la misma frescura.

Es habitual que la actividad se programe para el cierre de las vacaciones de invierno, momento de mayor concurrencia de turistas, aunque este año la fecha se ajustó a cuestiones meteorológicas. De hecho, esta vez los esquiadores pudieron llegar hasta la base del cerro sin quitarse sus tablas.

A la cabeza de la hilera de los instructores estuvo el presidente de Aadides, Martín Bacer, un hombre reconocido entre los amantes de la montaña. Se estima que alrededor de 1.000 personas ofician de instructores entre aquellos que son contratados por escuelas de enseñanza y los que realizan la actividad en forma independiente.

El éxito de esta prueba incluso logró que repercutiera en otros centros invernales del país, y de Sudamérica, que adoptaron la bajada de antorchas como una muestra de camaradería.

Un centenar de personas esperó el descenso de la mejor manera que pudo. Mientras algunos se apostaron en los bares de montaña para ver el espectáculo compartiendo una propuesta gastronómica, otros le hicieron frente a la temperatura bajo cero y sacaron sus teléfonos para registrar cada movimiento.

Al final del recorrido, y entre aplausos, quienes formaron la columna humana depositaron sus antorchas en dos tambores que, a la distancia, permitieron imaginar una fogata común que dejó entrever el mensaje de unidad que imaginaron los creadores de una tradición.

“Tuvimos una temporada muy similar a la del 2012 en cuanto a cantidad de gente que visitó las instalaciones del complejo”,

confió la gerenta de Capsa al hacer un balance de la temporada.

El cerro en cifras

Datos

“Tuvimos una temporada muy similar a la del 2012 en cuanto a cantidad de gente que visitó las instalaciones del complejo”,
9.000
personas utilizan en promedio los medios de elevación por estos días en el cerro, se informó.
140
instructores protagonizaron la bajada de antorchas. Se estima que unos 1.000 trabajan en la temporada.

Comentarios


La bajada de antorchas le dio brillo al Catedral