La carta de Weretilneck

El gobernador espera que los senadores rionegrinos acompañen la ley que permitirá el pago a los buitres.

Redacción

Por Redacción

El mensaje que les envió el gobernador Alberto Weretilneck a los diputados nacionales por Río Negro para intentar convencerlos de que voten a favor de la derogación de las leyes que permiten el pago a los fondos buitre no tuvo ningún efecto. Silvia Horne, Martín Doñate, Luis Bardeggia y María Emilia Soria, todos del bloque del Frente para la Victoria, votaron en contra. El único que votó a favor, Sergio Wisky (Pro), no necesitaba una carta para terminar de convencerse. Esta semana Weretilneck pasó, junto a otros ocho gobernadores, por el Senado para darle su apoyo al proyecto. En la cámara alta el FpV cuenta con clara mayoría (42 bancas sobre 72). El gobernador tiene ahora como aliado a su contrincante en las elecciones de hace nueve meses, Miguel Pichetto, al que Horacio Verbitsky acaba de calificar como “un clavel del aire que no tiene territorio” en una entrevista en la revista “Playboy”. Pichetto, que preside el bloque, ya le garantizó al gobierno nacional el quórum y, aunque terminó fastidiado luego de la reunión con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, y su segundo, Luis Caputo, nadie se animaría a decir que votará en contra. Los que esperan que la otra senadora peronista de Río Negro, Silvina García Larraburu, siga los pasos de Pichetto se sorprenderían si supieran que la barilochense considera “coercitivo y deleznable” el método de presión del gobierno sobre los legisladores y los gobernadores. Con los fondos buitre “están negociando arrodillados y nos llevan a los latigazos”, se descargó poco antes de la visita de Weretilneck al Senado. Es incierto qué pasará de acá al 30 de marzo, cuando el asunto llegue al recinto, pero si el voto de García Larraburu se transforma en decisivo, es probable que la senadora reclame algún reaseguro para asuntos que considera insoslayables, como el mantenimiento de la política de desarrollo científico y tecnológico, que para Bariloche es clave, con un Centro Atómico repleto de investigadores, un Centro de Medicina Nuclear en construcción y con más de 1.000 familias que en su ciudad dependen del empleo en Invap. ¿Y cómo votará la senadora Magdalena Odarda? “No lo sé”, dicen que responde cuando le requieren una definición. Weretilneck sostiene que el apoyo a la derogación de la ley Cerrojo no tiene moneda de cambio, pero no parece ser la conducta de un dirigente que hizo de la negociación una forma de gobernar. El rionegrino ha tratado de dar todas las muestras necesarias de acompañamiento al presidente y por ahora no se observan gestos recíprocos (mientras el neuquino Omar Gutiérrez sigue con su colección de selfies con Mauricio Macri). Las provincias están en plena negociación por la restitución del 15% de coparticipación que había otorgado Cristina Kirchner hacia el final de su mandato, a partir del fallo de la Corte Suprema que ordenó ese pago para San Luis, Santa Fe y Córdoba. Todo indica que ya estaba cerrado el arreglo por una devolución gradual (6% este año y 3% en cada año sucesivo), pero el voto en el Senado les dio a los gobernadores un elemento de presión y es posible que el cronograma a cuatro años se achique antes de la sesión de fin de mes. Esta podría ser la carta que se guarda Weretilneck, aunque, como se ve, por ahora no le puede mostrar al jefe de Gabinete, Marcos Peña, con el que se vio unas horas el viernes en Bariloche, el voto positivo de los tres senadores de la provincia. En el gobierno rionegrino especulan con otra carta: con el pago a los holdouts, podría regresar el crédito internacional a tasa razonable para atender desarrollos que ni la Provincia ni la Nación podrían financiar: • Saneamiento del lago Nahuel Huapi. El sistema cloacal y de tratamiento de Bariloche no sólo no alcanza a toda la ciudad sino que las instalaciones no pueden procesar lo que llega a la planta. Además de un daño enorme a la fuente que abastece la cuenca más caudalosa que corre enteramente en territorio argentino, afecta un recurso turístico único. • Ampliación del puerto de San Antonio Este. • Valor agregado a la ganadería en el Valle Inferior. El gobierno pretende poner 100.000 hectáreas bajo riego para el cultivo de granos (soja incluso) que hoy se “importan” desde otras zonas del país para abastecer las necesidades de los productores vacunos. • Reconversión frutícola en el Alto Valle y el Valle Medio para poder hacer más eficientes los modelos de producción que en muchos casos parecen estancados en el siglo anterior. • Infraestructura turística en Bariloche, que en pocos días será vidriera internacional por la llegada del presidente estadounidense Barack Obama. La remodelación de la calle Mitre es un grano de arena en la playa de las necesidades de la ciudad. Bariloche será centro de las miradas internacionales la semana que viene. El despliegue de seguridad ya se siente y aunque el sigilo signe los movimientos de los agentes norteamericanos por la ciudad, las huellas de sus pasos aparecen en hoteles, restaurantes y –dicen– hasta en los “arbolitos” del centro que no se cansan de comprar dólares. Es tan insistente el rumor que hasta puede llegar a ser cierto: se dice que el avión de Aerolíneas Argentinas que el 11 de marzo volaba de Buenos Aires hacia Bariloche y debió hacer una escala de emergencia en Neuquén por una amenaza de bomba formó parte de los ensayos para saber si el sistema de contingencia respondía según el manual.

MARTÍN BELVIS martinbelvis@rionegro.com.ar

panorama de río negro


El mensaje que les envió el gobernador Alberto Weretilneck a los diputados nacionales por Río Negro para intentar convencerlos de que voten a favor de la derogación de las leyes que permiten el pago a los fondos buitre no tuvo ningún efecto. Silvia Horne, Martín Doñate, Luis Bardeggia y María Emilia Soria, todos del bloque del Frente para la Victoria, votaron en contra. El único que votó a favor, Sergio Wisky (Pro), no necesitaba una carta para terminar de convencerse. Esta semana Weretilneck pasó, junto a otros ocho gobernadores, por el Senado para darle su apoyo al proyecto. En la cámara alta el FpV cuenta con clara mayoría (42 bancas sobre 72). El gobernador tiene ahora como aliado a su contrincante en las elecciones de hace nueve meses, Miguel Pichetto, al que Horacio Verbitsky acaba de calificar como “un clavel del aire que no tiene territorio” en una entrevista en la revista “Playboy”. Pichetto, que preside el bloque, ya le garantizó al gobierno nacional el quórum y, aunque terminó fastidiado luego de la reunión con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, y su segundo, Luis Caputo, nadie se animaría a decir que votará en contra. Los que esperan que la otra senadora peronista de Río Negro, Silvina García Larraburu, siga los pasos de Pichetto se sorprenderían si supieran que la barilochense considera “coercitivo y deleznable” el método de presión del gobierno sobre los legisladores y los gobernadores. Con los fondos buitre “están negociando arrodillados y nos llevan a los latigazos”, se descargó poco antes de la visita de Weretilneck al Senado. Es incierto qué pasará de acá al 30 de marzo, cuando el asunto llegue al recinto, pero si el voto de García Larraburu se transforma en decisivo, es probable que la senadora reclame algún reaseguro para asuntos que considera insoslayables, como el mantenimiento de la política de desarrollo científico y tecnológico, que para Bariloche es clave, con un Centro Atómico repleto de investigadores, un Centro de Medicina Nuclear en construcción y con más de 1.000 familias que en su ciudad dependen del empleo en Invap. ¿Y cómo votará la senadora Magdalena Odarda? “No lo sé”, dicen que responde cuando le requieren una definición. Weretilneck sostiene que el apoyo a la derogación de la ley Cerrojo no tiene moneda de cambio, pero no parece ser la conducta de un dirigente que hizo de la negociación una forma de gobernar. El rionegrino ha tratado de dar todas las muestras necesarias de acompañamiento al presidente y por ahora no se observan gestos recíprocos (mientras el neuquino Omar Gutiérrez sigue con su colección de selfies con Mauricio Macri). Las provincias están en plena negociación por la restitución del 15% de coparticipación que había otorgado Cristina Kirchner hacia el final de su mandato, a partir del fallo de la Corte Suprema que ordenó ese pago para San Luis, Santa Fe y Córdoba. Todo indica que ya estaba cerrado el arreglo por una devolución gradual (6% este año y 3% en cada año sucesivo), pero el voto en el Senado les dio a los gobernadores un elemento de presión y es posible que el cronograma a cuatro años se achique antes de la sesión de fin de mes. Esta podría ser la carta que se guarda Weretilneck, aunque, como se ve, por ahora no le puede mostrar al jefe de Gabinete, Marcos Peña, con el que se vio unas horas el viernes en Bariloche, el voto positivo de los tres senadores de la provincia. En el gobierno rionegrino especulan con otra carta: con el pago a los holdouts, podría regresar el crédito internacional a tasa razonable para atender desarrollos que ni la Provincia ni la Nación podrían financiar: • Saneamiento del lago Nahuel Huapi. El sistema cloacal y de tratamiento de Bariloche no sólo no alcanza a toda la ciudad sino que las instalaciones no pueden procesar lo que llega a la planta. Además de un daño enorme a la fuente que abastece la cuenca más caudalosa que corre enteramente en territorio argentino, afecta un recurso turístico único. • Ampliación del puerto de San Antonio Este. • Valor agregado a la ganadería en el Valle Inferior. El gobierno pretende poner 100.000 hectáreas bajo riego para el cultivo de granos (soja incluso) que hoy se “importan” desde otras zonas del país para abastecer las necesidades de los productores vacunos. • Reconversión frutícola en el Alto Valle y el Valle Medio para poder hacer más eficientes los modelos de producción que en muchos casos parecen estancados en el siglo anterior. • Infraestructura turística en Bariloche, que en pocos días será vidriera internacional por la llegada del presidente estadounidense Barack Obama. La remodelación de la calle Mitre es un grano de arena en la playa de las necesidades de la ciudad. Bariloche será centro de las miradas internacionales la semana que viene. El despliegue de seguridad ya se siente y aunque el sigilo signe los movimientos de los agentes norteamericanos por la ciudad, las huellas de sus pasos aparecen en hoteles, restaurantes y –dicen– hasta en los “arbolitos” del centro que no se cansan de comprar dólares. Es tan insistente el rumor que hasta puede llegar a ser cierto: se dice que el avión de Aerolíneas Argentinas que el 11 de marzo volaba de Buenos Aires hacia Bariloche y debió hacer una escala de emergencia en Neuquén por una amenaza de bomba formó parte de los ensayos para saber si el sistema de contingencia respondía según el manual.

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