La causa Schlageter llega a juicio con un imputado
Sólo uno de los tres acusados será enjuiciado.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los suicidios del empresario venezolano Eduardo Pius Schlageter Boulton y de Patricia Uribe, la mujer que lo habría ayudado a cometer los abusos contra cinco niñas de entre 5 y 13 años, dejaron como único imputado en la causa a Bernardo Eppstein, el propietario de la casa donde se cree que se producían los encuentros, que cumple arresto domiciliario y soporta la misma acusación que sus ex compañeros de causa.
La Cámara Primera del Crimen, compuesta por los jueces Alfonso Pavone, Alejandro Ramos Mejía y Marcelo Barrutia, comenzará a debatir la causa por corrupción mañana a las 9, aunque la requisitoria de elevación a juicio deberá circunscribirse a los hechos que se le imputan a Eppstein, porque los atribuidos a Schlageter y a Uribe prescribieron al producirse sus decesos.
Relato de una nena
La causa que involucra a Eppstein, Uribe y Schlageter se puso en marcha el 1 de febrero del año pasado, cuando una niña de 7 años confesó que su prima -una menor de 14 años- y Patricia Uribe, la habían llevado en taxi a una casa, donde le sacaron la ropa por la fuerza y la subieron a una cama grande, donde un señor «viejito y con anteojos» manoseó sus partes íntimas.
La menor agregó que su prima y Uribe le habían puesto «un aceite en la cola para que no le doliera», y describió el interior de la casa de Bernardo Eppstein -el lugar donde se producían los encuentros- y sus muebles.
En base a sus relatos, el juez Gregor Joos interpretó que Schlageter le había dado 100 pesos a la víctima, 300 a Uribe y 100 dólares a su prima, quien luego declaró que mientras Schlageter tocaba a la niñita Uribe le tapaba la boca con un pañuelo para que no llorara. Después hubo otras denuncias similares, y se produjo la detención de los sospechosos.
Schlageter declaró que ib a la casa de Eppstein para conversar y tomar café, y si bien reconoció que a veces concurría Patricia Uribe con niñitas, negó haberlas tocado, y aseguró que sólo hablaba «estupideces» con ellas.
Eppstein contradijo a Schlageter, al afirmar que éste le pagaba 250 pesos mensuales por la habitación, y se escudó en el derecho de su inquilino para asegurar que nunca había visto ni escuchado nada relacionado con los hechos investigados, aunque hay testigos que lo involucran.
Abrumado, quizá, por las pruebas en su contra y por una afección respiratoria que lo hacía depender de un tubo de oxígeno y una cánula nasal, el 19 de octubre de 2003 Schlageter se quitó la vida, disparándose en la cabeza con un revólver calibre 38.
El último 13 de febrero, después de varios intentos fallidos y de sufrir una prolongada crisis depresiva, se colgó en su celda de la alcaidía Patricia Uribe, la prostituta de 19 años que había sido procesada junto con Schlageter Boulton y Eppstein por corromper a 5 niñas de entre 5 y 13 años.
Al único sobreviviente, Eppstein, lo acusan de haber facilitado el delito de corrupción, y podrían imponerle una pena de entre 6 y 15 años de prisión.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los suicidios del empresario venezolano Eduardo Pius Schlageter Boulton y de Patricia Uribe, la mujer que lo habría ayudado a cometer los abusos contra cinco niñas de entre 5 y 13 años, dejaron como único imputado en la causa a Bernardo Eppstein, el propietario de la casa donde se cree que se producían los encuentros, que cumple arresto domiciliario y soporta la misma acusación que sus ex compañeros de causa.
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