La ciudad vuelve a conmoverse por un crimen
«Por favor, de nuevo otra muerte salvaje en Cipolletti. Y nada menos que Ana Zerdán», era uno de los comentarios que se escuchaba ayer, entre tantos otros, en el área del centro de análisis clínicos en que fue hallado el cuerpo.
Una de las primeras demostraciones de pesar surgió de la mesa Ejecutiva de la Alianza, dado que la víctima era una activa militante social del radicalismo.
«Más dolor e indignación para la comunidad de Cipolletti. Otra de sus hijas, esta vez adoptiva, maltratada y castigada con una muerte violenta que cercena toda una vida de trabajo», dice una declaración que firmaron Rolando Demiz y Ana Barreneche.
«Nos atemoriza y desorienta esta violencia global. Que no nos paralice el miedo ni nos detenga el sufrimiento», sostiene la comunicación de la Alianza.
Muchos vecinos, con angustia, sumaban el asesinato de ayer a la escalada que en los últimos días padeció la ciudad, con los violentos sucesos del Anai Mapu, el asalto en el municipio y la aparición de droga en gran cantidad, entre otros.
El fantasma del triple
Y lógicamente, el triple crimen volvió como un fantasma… Los comentarios no dejaron de ligar los casos. Desde la mañana empezaron a correr versiones acerca de posibles trabajos que habría realizado Zerdán relacionados con la muerte de María Emilia, Paula y Verónica. Pero los investigadores lo negaron.
«No efectuó ninguna de las pericias importantes relacionadas con la causa. Si tuvo algún tipo de participación, quizás fue algo secundario y como una colaboración al principio de la investigación», reconoció el propio juez Pablo Iribarren en diálogo con este medio.
Por su parte, la directora del Hospital Pedro Moguillansky, Eloísa Khrohn, ponderó el trabajo de Zerdán en la cooperadora. «Era un poco el alma mater. Ella habló cuando inauguramos el nuevo servicio de Pediatría, por el que tanto trabajó, junto a la demás señoras. Hizo un mensaje muy emotivo, con mucho amor, porque había puesto tanto entusiasmo», señaló.
«Esto no se lo merecía porque era puro amor, pura bondad, siempre preocupándose por los pobres. Nadie se lo merece, y menos ella», enfatizó.
Desde organizaciones médicas, laboratoristas, colegios profesionales y entidades diversas se puso de relieve la pena por «la pérdida de una buena vecina».
El presidente del Movimiento Popular Patagónico (MPP), Julio Rodolfo Salto, dijo que «todos los cipoleños, y nuestra familia, estamos angustiados. Ana le dio trabajo a mi hermana Beba cuando dejó la cárcel del proceso. Era una amiga de verdad. Estuvo junto a nuestra madre en días de agonía. Estamos consternados. Esperemos que se haga justicia».
También había mucha congoja en la organización solidaria «Por un mundo mejor», pese a que Zerdán no era integrante del grupo.
Aurora Villarreal fue la encargada de expresar la honda congoja y la gran pena por la muerte de «nuestra amiga».