La crisis golpea el empleo

Desequilibrios internos y el contexto económico internacional hacen crecer la desocupación.



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Panorama Nacional

No sorprenden las cifras que se conocieron esta semana sobre la situación del mercado laboral. Éstas evidencian, por primera vez desde la recesión del 2009, una suba en la tasa de desempleo que alcanzó el 7,6% en el tercer trimestre del año. Había llegado a un mínimo del 6,7% en el cuarto trimestre del 2011. Según los datos dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ese porcentaje representa alrededor de 906.000 personas que no consiguen trabajo. Son varios los factores que contribuyen a explicar la dinámica observada en el empleo. Se pueden destacar el atraso cambiario, el aumento del costo laboral por encima de la productividad, una presión impositiva que lejos de disminuir sube en los tres niveles de gobierno y la caída de la inversión. A su vez, estas condiciones impactan negativamente en un indicador clave para los grupos socioeconómicos más vulnerables: el nivel de informalidad en el trabajo. Según cifras oficiales, en los aglomerados urbanos de la Argentina alrededor del 35% de los trabajadores no está registrado. Lo peor es que desde hace varios años no se logra disminuir este porcentaje de la población que no podrá acceder a una jubilación en el futuro pero que, además, está siendo privada de una obra social. Hay otras características de la evolución reciente del mercado laboral que merecen ser mencionadas aunque sea brevemente. La primera se refiere a la recuperación de la economía en el período poscrisis del 2008. El crecimiento que experimentó el país no fue acompañado por una importante creación de puestos de trabajo. Además, fue el sector público el que incorporó mayor cantidad de empleados en los últimos años, lo cual resultó determinante en el alza experimentada por la masa salarial. Esta componente del gasto suele ser inflexible a la baja y hoy les está provocando más de un dolor de cabeza a los gobernadores. La persistencia de una demanda laboral insatisfecha es otro de los factores estructurales que requieren del diseño de una política pública que permita matchear la oferta de trabajo con la demanda. Este aspecto muestra la dificultad que enfrentan las empresas para encontrar mano de obra calificada para determinadas tareas, lo cual incide en forma negativa en la creación de empleo. Un tema que se desprende de las estadísticas publicadas por el Indec es la evolución dispar de la tasa de subocupación (la cantidad de gente que trabaja menos de 35 horas semanales pero quisieran trabajar más). Mientras subió en el Gran Buenos Aires, pasando del 6,1 al 6,8%, disminuyó en los centros urbanos del interior del país, donde cayó del 5,5% al 5,4%. Para mejorar los niveles de empleo hay que recuperar la inversión, la cual no está respondiendo al estímulo a través de la política crediticia. Por este motivo el gobierno debería seguir trabajando para disminuir la incertidumbre entre los distintos agentes económicos, condición necesaria para estimular a los inversores y empresarios. Por último, cabe destacar que la actual coyuntura económica ha llevado a terreno negativo la rentabilidad de la mayoría de las economías regionales, en especial las que dependen de la exportación. Paradójicamente, este sector productivo es intensivo en mano de obra. El dato positivo En el período julio-septiembre la tasa de actividad y la de empleo se movieron hacia arriba en comparación con el trimestre anterior y subieron 0,7 y 0,5 puntos porcentuales respectivamente. Esto significa que crecieron tanto la cantidad de personas que ingresaron al mercado de trabajo como la cantidad de empleos, aunque, como se señaló, la creación de puestos laborales se expandió a un menor ritmo. La región Cuando se analizan los datos del aglomerado Neuquén-Plottier se observa que la evolución de los indicadores es negativa. Tanto la tasa de desocupación como la de subocupación crecieron en relación con el segundo trimestre de este año. Respecto de la segunda se destaca el aumento de 3,3 puntos porcentuales en la tasa de subocupación demandante, es decir, hay un mayor número de personas que desean trabajar más horas. Con el 8,1% es la segunda más alta de los 31 centros urbanos relevados por el Indec en la Encuesta Permanente de Hogares. En cuanto al desempleo, la variación registrada fue notoriamente inferior: pasó del 5,1 al 5,3%. (Redacción Central)


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