La esperada lluvia llegó a Sidney y hubo fiesta

Los incendios se desataron hace dos semanas. Se perdieron 550 hectáreas de bosques y más de 170 casas.

SIDNEY (DPA ) – Los bomberos australianos recibieron ayer con cánticos y bailes una oportuna y ansiada lluvia, que ayudará a combatir los feroces incendios que durante una semana destruyeron zonas campestres vecinas a la ciudad de Sidney.

El inesperado aguacero alcanzó una intensidad de 40 milímetros sobre el Parque Nacional ubicado al norte de Sidney y en los barrios del noroeste de la capital australiana. Pero sólo algunas pocas gotas cayeron en la zona sur, en torno de la localidad de Shoalhaven.

Igualmente, el incendio no está controlado debido a que persisten las altas temperaturas y el viento sigue soplando con fuerza. «No hemos todavía terminado con los focos de incendio», admitieron fuentes de los bomberos, desde los frentes de combate contra los focos ígneos.

Aproximadamente 550 hectáreas de bosques ya han sido devoradas por el fuego, destruyendo en su avance a decenas de viviendas rurales y provocando el éxodo de centenas de pobladores.

Por su parte, el meteorólogo Brett Gage declaró a la emisora radial ABC que su oficina no cree que las precipitaciones «basten para apagar los incendios».

A pesar de las esperanzas de lluvia, se prevé para hoy que las temperaturas en las zonas afectadas, cerca de Blue Mountains, alcancen los 40 grados centígrados, con fuertes vientos, los mayores factores de peligro de propagación del fuego.

Dos bomberos que han estado combatiendo los incendios forestales fueron trasladados al hospital ayer por la mañana, por intoxicación con monóxido de carbono.

Los bomberos siguen esperanzados en que las condiciones climáticas más frescas que lo esperado este domingo contribuyan a los esfuerzos por controlar las llamas, pero admitieron que podría tratarse de la calma que preceda a otro agravamiento de la situación.

Los 80 focos de incendio en Nueva Gales del Sur pudieron ser bien controlados durante la noche dentro de límites de contención.

A dos semanas de haber comenzado, la crisis de incendios en Australia ya se ha convertido en la más grave en la historia de ese país. Hasta la fecha son casi 20.000 los bomberos que participan en el operativo.

«Hasta este sábado, los costos de la operación anti-incendios se elevan a 70 millones de dólares australianos (35 millones de dólares estadounidenses)», declaró el ministro de Servicios de Emergencia, Bob Debus.

«Los incendios de 1994 duraron 10 días… la crisis actual lleva ya 14 días, y seguramente todavía nos quedan unos cuantos días por delante», se lamentó Debus.

Veinticuatro personas han sido acusadas hasta el momento de haber provocado los incendios (muchos de ellos adolescentes y niños).

Algunos funcionarios han abogado porque se elaboren registros de pirómanos, tal como se hace con los pedófilos.

Las comunidades amenazadas por el fuego han sido exhortadas a mantenerse vigilantes, a pesar de la tregua que ha dado el clima este fin de semana en cuanto a los vientos y el calor.

Alrededor de 500 hectáreas de monte y bosques y al menos 172 casas se han perdido bajo las llamas en Nueva Gales del Sur.


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