La gente huye de las noches de terror en Kabul

Aseguran que unos 20 civiles murieron en los bombardeos.En las mezquitas se multiplican los llamados a la "yihad".

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KABUL y PESHAWAR (ANSA).- Kabul llora a sus muertos, tras la noche de terror vivida durante los bombardeos anglo-estadounidenses, mientras miles de personas eligieron ayer el camino del éxodo en la segunda jornada de ataques aliados, poco antes de la segunda oleada de bombardeos.

El número de víctimas es contradictorio, incierto, y algunos afganos residentes en Pakistán aseguraron que decenas de civiles murieron durante una de las noches más espantosas que recuerda la población. La agencia Aip, cercana a los talibán, informó que sólo en Kabul se registraron una veintena de civiles muertos, aunque la noticia fue desmentida, luego, por la Voz de Sharia, la radio oficial del régimen.

Otros testigos -coincidentes con la primera versión- aseguraron que hubo una veintena de víctimas en la localidad de Tata Nadir Kahn. «Hubo muchas víctimas civiles, tal vez 20, cerca de Kargha», dijo Ahmad Shah en Kabul.

Kargha es una localidad en la periferia de la capital afgana donde se encontraba un radar de los talibán, destruido parcialmente por la aviación aliada.

Según testimonios recogidos por ANSA, los sistemas de radares fueron también destruidos en Makronyan, Tapa Nadir Khan y Pul-i-Charki, todas cerca de Kabul.

Omar Gul, otro habitante de la capital afgana, aseguró haber estado presente durante los ataques y afirmó que entre las víctimas hay mujeres y niños. «Ahora todos están seguros de que estadounidenses bombardearán las estructuras militares de los talibán y, por eso, están escapando», dijo Omar Gul por teléfono desde Kabul.

Mujeres, viejos y niños tomaron en la jornada por asalto autobuses, camiones u otros vehículos con la esperanza de llegar a Pakistán u otros países fronterizos, lejos de los objetivos estadounidenses.

«Los ataques del domingo fueron dirigidos todos contra puestos de los talibán y contra el aeropuerto -añadió Gul- en consecuencia, creo que nosotros civiles somos el blanco».

Pero Syed Tahir Qari, un cambista de dinero de Peshawar, contó que habló con su socio en Kabul, quién le dijo que los daños provocados por los raid fueron «inferiores a los que esperaban los talibán».

La gente no pudo buscar refugio y tuvo que esperar el fin de los bombardeos en sus casas, debido al toque de queda impuesto por el régimen.

Todavía no quedó claro si la oscuridad absoluta en la cual quedó sumida Kabul obedeció a la ofensiva aliada o a una medida de precaución del gobierno.

«No pudimos dormir en toda la noche. Fue el peor bombardeo en años. Mis hijos no consiguen recuperarse del shock», contó un testigo.

«Prefiero dormir al aire libre antes que quedarme en la ciudad durante otra noche como ésta», contó un comerciante aterrorizado.

Un combatiente talibán contó que fue herido en Karte Nau, este de la ciudad,: «Bombardearon un puesto militar y perdí cuatro amigos», dijo.

En tanto en las mezquitas, se multiplican en la jornada los llamados en favor de la Jihad (guerra santa) contra Estados Unidos.

«El tiempo de la Jihad llegó y debemos sacrificarnos por nuestro país y por el Islam», se oyó en una de las mezquitas.

Los aeropuertos de Kabul y Jalalabad, este de la capital y a 70 kilómetros de la frontera paquistaní, fueron alcanzados por las bombas aliadas.

Desafiante respuesta talibán

Para nada atemorizados por los misiles y las bombas, los talibanes reiteraron ayer que no se plegarán a la campaña «terrorista» de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Los «estudiantes-guerreros» convocaron a una reunión del gobierno y la decisión fue unánime: «no nos rendiremos, es más, pusimos a punto nuestra estrategia de defensa», dijo su vocero, Amir Khan.

La «Voz de Sharia», la radio oficial, reanudó las transmisiones anunciando que muchos de los objetivos de los ataques de ayer no fueron alcanzados. Abdul Salam Zaeef, el embajador de los talibán en Pakistán, confirmó que Ben Laden y el mullah Muhammad Omar, el líder supremo de los talibán están «a salvo».

Ben Laden, que el domingo desafió nuevamente a Estados Unidos , todavía estaría en Afganistán, pero los talibán no tienen contacto con él. La agencia rusa Itar Tass informó que Ben Laden y Omar dejaron antes del inicio de los bombardeos Kandahar con destino desconocido Zaeef dijo que la ofensiva » no es sólo contra Afganistán, sino un ataque terrorista contra el mundo musulmán». (ANSA)

La Alianza del Norte se apresta a atacar la capital

La Alianza del Norte asedió ayer la ciudad-fortaleza talibán de Mazar-i-Sharif en Afganistán y sólo espera que el bombardeo aliado allane el camino para lanzar su gran ofensiva y marchar sobre Kabul.

El coronel Abdowadud Kadusi, uno de los portavoces militares de la Alianza, anunció que «nuestras fuerzas están listas para una acción militar en gran escala».

Una poderosa concentración de combatientes antitalibán se ha concentrado en la provincia de Tajor, según versiones sin confirmar que hablaron de la llegada de fuerzas desde las provincias de Kunduz y Kapis para sumarse a los 10.000 ya estacionados allí. Fuentes antitalibán dijeron que un asalto a la capital desde la base de Bagram registrado ayer sólo fue un modo de poner presión al régimen integrista islámico, igual que los avances de los últimos días formaron parte de una estrategia previa.

Guardias fronterizos rusos apostados en la divisoria confirmaron que los combatientes de la Alianza tomaron el fin de semana la ciudad de Aibak, en la provincia norteña de Samangan.

Pero dijeron que no disponían de datos sobre la presunta toma de Chaghcharan, en Ghor, al oeste de Kabul, también reivindicada por las fuerzas antitalibán. Otras fuentes de la Alianza también reivindicaron el control de hasta once aldeas en Ghor, la captura de más de cien prisioneros y la deserción de hasta 400 combatientes talibán ante el avance de las unidades de Ismail Jan, uno de los comandantes antitalibán

¿Muerte de comandantes?

El comandante de la aeronáutica militar de los Talibán, Akhtar Mohammed Mansour, habría muerto durante los bombardeos anglo-estadounidense del lunes sobre Afganistán, aseguró la agencia oficial de noticias iraní Irna. La agencia citó «fuentes afganas», pero no precisó cómo ni dónde murió el líder militar, pero en cambio precisa que otro comandante Talibán, el general Omar Ataie, comandante del primer grupo de Nangarhar murió durante el mismo raid en el que cayó Mansour. La nueva oleada de ataques que se registró en Afganistán apuntó básicamente a aeropuertos y repetidoras televisivas. (ANSA-EFE)

Ayuda y propaganda caen de los aviones

Los aviones de guerra estadounidenses, además de lanzar bombas y misiles crucero, arrojan una lluvia de alimentos, panfletos y tal vez pronto, radios, en un intento por ganarse los corazones y las mentes de los afganos.

Las operaciones psicológicas estadounidenses incluyeron el el lanzamiento de 37.500 paquetes de alimentos «culturalmente neutrales» y listos para consumir.

Esa es una parte clave de la campaña cuidadosamente orquestada para tratar de evitar una reacción violenta antioccidental entre los musulmanes de todo el mundo. La primera distribución de alimentos tuvo lugar apenas 9 horas después de los ataques

Además, fueron arrojados miles de volantes, revistas y posters, mientras que la radio Voice of América difunde una programación en pashtú y dari.(Reuters)


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