Debates Opinión

La inclusión como forma de mejorar la permanencia y egreso

La Escuela Secundaria Río Negro (ESRN) es el plan que se  aplica en la provincia desde el 2017 y busca apuntalar la terminalidad. Dos visiones contrapuestas sobre la realidad  actual de los colegios de nivel medio.

Mónica E. Silva*

Desde el 2006, con la implementación de la ley de Educación Nacional 26206 que regula el ejercicio del derecho de enseñar y aprender consagrado por el artículo 14º de nuestra Constitución nacional, la obligatoriedad escolar se ha extendido hasta la finalización de la educación secundaria.


Con una carga elitista y excluyente existente en su ADN, la escuela secundaria debió repensarse para habilitar a adolescentes y jóvenes para el ejercicio pleno de la ciudadanía, el trabajo y para la continuación de estudios. Es la obligatoriedad del nivel secundario la que instó a revisar la gramática escolar del nivel para atender su problemática esencial: la baja tasa de terminalidad de esta etapa de formación.


La Provincia de Río Negro, desde el 2017 se encuentra implementando el plan de estudios correspondiente a la Escuela Secundaria Río Negro (ESRN).
Esta política educativa definió para las y los adolescentes y jóvenes los siguientes enunciados:


• El derecho a la educación para cada joven de la provincia, en tanto protagonistas de la sociedad actual, en el marco de diversas experiencias culturales y con diferentes medios de acceso, apropiación y construcción del conocimiento.
• La inclusión a partir del efectivo acceso, la continuidad escolar y el egreso, convirtiendo a la escuela secundaria en una experiencia vital y significativa, tanto en su desarrollo cotidiano como para sus proyectos futuros.
• Las condiciones pedagógicas y materiales para hacer efectivo el tránsito por el nivel obligatorio, con prioridad en aquellos sectores más desfavorecidos.

• Una formación relevante para que tengan múltiples oportunidades para apropiarse del acceso cultural social, de sus modos de construcción, de sus vínculos a través de experiencias educativas que propongan articulaciones entre lo particular y lo general, entre lo local y lo universal.
• Trayectorias escolares continuas y completas, entendidas como el recorrido a través del cual se adquieren aprendizajes equivalentes a partir de un conjunto común de saberes.
• Articulación de los diferentes niveles que conforman la estructura del sistema educativo estableciendo vinculaciones para posibilitar el ingreso, permanencia y egreso.


Es en términos de diagnóstico jurisdiccional que la permanencia y el egreso constituyen problemáticas centrales a atender desde esta política educativa.
La ESRN como dispositivo pedagógico sustenta su estructura en el texto de la ley orgánica de Educación F N° 4819, del 2012. Con el trabajo docente organizado por cargo (Art. 37, capítulo III: Educación Secundaria) se prioriza la atención a las trayectorias escolares con el propósito de aprender siempre y acompañar el egreso de cada estudiante.


Un análisis estadístico de la política educativa implementada desde el 2017, brinda información de gran potencial en relación con la atención a la terminalidad del nivel.
La relación entre estudiantes matriculados en 1° y 5° año ha evolucionado desde el 2016 (sin ESRN) hasta la actualidad en un 83.84%, evidenciando una disminución de cantidad de estudiantes en 1° año, 8416 en 2016 y 6616 en 2019, con un aumento de matrícula total de estudiantes de solo el 10,19% y un incremento de estudiantes en 5° año, 3893 en 2016 y 5626 en 2019, con iguales consideraciones de matrícula total. Asimismo, si se analiza solamente la evolución de la cantidad de estudiantes de 5° año, el incremento de la matrícula es del 44,52%.

En el 2016 (sin ESRN) el 27,19% del estudiantado correspondía a matriculados en 1° año, mientras que solo el 12,58% lo hacía en 5° año. Actualmente los matriculados en 1° año son el 19,40% del total, siendo un 16,50% estudiantes matriculados en 5°".


El dato resulta sumamente significativo, ya que casi duplica la cantidad de estudiantes que hoy terminan el nivel secundario en relación con los que lo hacían en el 2016 (sin ESRN).
En otro sentido es interesante analizar cómo se ha modificado la conformación del estudiantado con la implementación de la ESRN.
En el 2016 (sin ESRN) el 27,19% del estudiantado correspondía a adolescentes matriculados en 1° año, mientras que solo el 12,58% lo hacía en 5° año. Actualmente esto se ha modificado sensiblemente y las/os matriculados en 1° año representan el 19,40% del total, siendo un 16.50% estudiantes matriculados en 5° año.


Esta transformación reposiciona a la escuela como el espacio/tiempo que es habitado por adolescentes y jóvenes representando cada franja etaria con mayor equidad: habitaban la escuela secundaria en el 2016 16.163 estudiantes de ciclo básico y 14.784 estudiantes de ciclo orientado y la habitan en el 2019 14.421 estudiantes de ciclo básico y 19.863 estudiantes de ciclo orientado.


Las modificaciones que esta nueva conformación genera (hay más estudiantes de mayor edad en los años superiores de la formación, no repitiendo los primeros años del nivel como en el 2016) se evidencian en una mayor participación en la vida estudiantil, en los centros de estudiantes, en los proyectos de inserción sociocomunitarios y en la participación activa en las decisiones de las comunidades escolares.
Ahora bien, en relación con el dispositivo Escuela Secundaria Río Negro, es dable centrar la atención en su Régimen Académico (Res. 4617/17) como fundamento de la política que ha logrado modificar sensiblemente la problemática detectada y sobre la que se intervino: permanencia y egreso.


Ideas centrales como la cuatrimestralización del ciclo escolar, la continuidad de la trayectoria escolar, la asistencia y la acreditación por Unidad Curricular, entre otras, han modificado la gramática escolar y contribuido a la permanencia y el egreso de las y los estudiantes en el nivel, tal como lo revelan los datos aquí señalados.

*Docente, ministra de Educación de Río Negro


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