La infidelidad en llamas

La tendencia es a “legalizarla”. Distintos sitios web, pago mediante, se dedican a contactar personas casadas entre sí.

claudio andrade candrade@rionegro.com.ar

La infidelidad está de moda. O nunca dejó de estarlo, pero las herramientas comunicacionales que la ponen en evidencia pasan por su mejor momento. Alguien ha pensado, sin que el hilo de este razonamiento se pierda en el camino de las contradicciones, que si unos reclaman la legalización de la marihuana algo parecido podría hacerse con la “infidelidad”. Obviamente, una vez consentida, la infidelidad transfiguraría en complicidad. Otro palo. Por algún misterioso motivo al pulcro, combativo y musculoso congresista norteamericano Anthony Weiner, no se le ocurrió que sus flirteos con un par de chicas vía Twitter y mail podrían costarle su carrera política. Técnicamente hablando, Weiner “no le fue infiel” a su esposa Huma Abedin. El congresista apenas si se mostró lascivo, insinuante y semi desnudo con el miembro erecto bajo unos impecables calzoncillos a sus admiradoras. Al principio, Weiner aseguró que había sido hackeado pero la opinión pública lo condenó al ostracismo. ¿Un signo de los tiempos? La sociedad contemporánea vive parada sobre viscerales contradicciones. De un lado, la tradición, la letra escrita con sangre, el mandamiento (“No desearás a la mujer de tu prójimo”). Por el otro, los estímulos visuales, la invitación al pecado. De un lado la Biblia, del otro, Ohhtel.com y Second Love. Los espacios on line de contactos no son realmente nuevos. Constituyen la versión digital de las “empresas” de vínculos que antes pululaban en las revistas. Sin embargo, los sitios para personas casadas son el emergente de un sentimiento generacional que ha terminado por aceptar la infidelidad como un problema cotidiano y hasta irresoluble. Una deuda del proceso matrimonial. Refiriéndose a Anthony Weiner, el columnista de “The New York Times” escribió: “Su estilo puede no ser para todos (por decirlo suavemente), pero el impulso de hacer algo distinto en el marco de nuestra vida cotidiana, monógama, la emoción que deviene de lo ilícito en lugar de lo previsible, es algo con lo que me imagino muchas parejas se pueden identificar. Con su coqueteo en línea y sus fotos porno soft, hizo lo que muchos de nosotros podríamos llegar a hacer si nos sintiéramos solos y convencidos de que, en realidad, no estamos engañando a nadie”. Existe una indiscutible coincidencia de pareceres entre los sitios web del rubro a la hora de promocionar el producto. A su modo de ver, el amor es para siempre, o podría serlo, con puntuales y bien merecidas vacaciones. Una hipótesis que nos lleva de cabeza a una pregunta complicada: ¿Es preferible la estabilidad a la infidelidad? El sistema de citas funciona al amparo de una ética que refuta las demás éticas sobre las cuales se alzan las familias y las parejas: la confianza es una de ellas. En principio, sólo pueden engrosar las listas de personas disponibles aquellos que estén casados. “El verdadero secreto para un matrimonio duradero”, dice el slogan de Ohhtel.com. Un sitio creado en el 2009, líder en Estados Unidos que cuenta con 1.300.000 miembros. “El sitio ofrece una alternativa a quienes se encuentran casados y no tienen una vida sexual satisfactoria con su pareja. Sin embargo, valoran su matrimonio y desean conservarlo”, explican los creadores del emprendimiento. Según las estadísticas en los Estados Unidos existen unos 40 millones de matrimonios sin vida sexual. “Estimamos que en Argentina hay mucha gente en la misma situación”, dijo Marga Bosanac, vicepresidente de operaciones para América Latina de Ohhtel.com cuando anunció días atrás que comenzaban a operar en la Argentina. Otros sitios del mismo rubro, como Second Love y Gleeden, apelan a los mismos argumentos. “Para él: ¿Sientes que eres feliz en tu relación pero que a veces hay momentos en los que te ves envuelto en la rutina? Realmente no te gustaría abandonar esta relación pero también crees que esta monotonía no te hace feliz.”, pregunta y anima desde su página de inicio Second love. El complaciente postulado olvida que la infidelidad continúa siendo una transgresión a la regla matrimonial. Y que, en el fondo, la monogamia, que viene de lejos pero no de tan lejos, se encuentra vinculada a la necesidad de establecer cierto orden dentro de la sociedad. “Rompe con tanta rutina y haz algo atrevido.”, le aconseja Second Love a “Ella”. No todos están de acuerdo con el andar de estos sitios. Trish McDermott, vicepresidenta de Engage.com y ex vicepresidenta de Match.com, ha criticado severamente a la empresa Ashley Madison . “Se trata de un negocio construido sobre corazones rotos, matrimonios arruinados y familias dañadas”. Ashley Madison se hizo aun más famosa por ofrecerle a Yonni Barrios, el “minero infiel”, 100.000 dólares por promocionar sus servicios. La infidelidad representa uno de los grandes tópicos del amor romántico. Si Romeo y Julieta no hubieran optado por la muerte probablemente habrían terminado engañándose el uno al otro o fantaseado con hacerlo. El amor galante, aquel vínculo inmortal y no exento de dramatismo tal y como lo relata el género literario, no es una constante en la historia de la humanidad, a lo largo de la cual el hombre ha tenido visiones mucho menos atentas para con la mujer. Infidelidad virtual Anthony Weiner pasará a la historia como el primer político infiel virtual de la Era Matrix. Ya antes, JFK había quedado en evidencia frente al mundo mientras una rubia increíble le cantaba el “Feliz Cumpleaños”; Bill Clinton le explicaba al americano medio lo inexplicable después de un enredo pasional con una becaria que incluía sexo, saxo, un habano y un vestido untado con sus espermas; y Arnold Schwarzenegger debió admitir que tuvo un hijo extramatrimonial con su antigua empleada de la limpieza. La misma corriente de pensamiento que alienta la infidelidad desmerece sus consecuencias. En el filme “El amor cuesta caro”, de Joel Coen, George Clooney y Catherine Zeta-Jones, interpretan a un abogado especialista en divorcios y a una cazadora de fortunas que sintetiza un teorema de estos años: el amor cosificado, convertido en una suerte de motor que se puede reparar o cambiar con un fajo de billetes. “No fomentamos la infidelidad, pero sí satisfacemos una necesidad real. El adulterio puede ser el remedio para una relación que está decayendo”, asegura Teddy Truchot fundador de Gleeden. Pero Truchot no explica el curso natural de esta acción. Una infidelidad con propósitos medicinales puede y debe prolongarse en otra y en otra. Sin duda, una buena noticia para su negocio y también para los abogados en caso de que todo se derrumbe. Pregúnteles si no a los representantes de Mel Gibson y Arnold Schwarzenegger: entre los dos le entregarán casi 1000 millones de dólares (si, 1000) a sus inconsolables mujeres debido a sus aventuras fuera de casa.


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