La invasión de ratas se extiende por pueblos cordilleranos
Ahora detectaron casos en El Turbio, un paraje de difícil acceso, en uno de los extremos del lago Puelo, en Las Pampas y otras localidades donde en verano floreció la caña colihue.
LAGO PUELO (AEB)- Pobladores del paraje El Turbio, ubicado a unos 70 kilómetros de esta localidad, soportan a diario centenares de ratas en sus viviendas, galpones con pasto y en cuanto lugar pueden ingresar para comer lo que encuentran a su paso. Al lugar sólo se llega por vía lacustre o dando un rodeo a caballo por El Desemboque (El Hoyo). Está caracterizado por un paisaje de increíble belleza, enmarcado por el cerro Tres Picos y bosques nativos milenarios. Una situación similar fue denunciada en Las Pampas, cerca de Río Pico, y en otras localidades cordilleranas donde el verano pasado floreció la caña colihue. Ayer hubo una reunión en el Concejo Deliberante de Lago Puelo donde se articuló el funcionamiento de un comando de incidencias y se decidió “la ejecución de algunas medidas paliativas tendientes a resguardar la salud de los pobladores ante la situación que se está viviendo”, detalló el director de Defensa Civil, Mario González. Entre otros elementos, “entendemos práctico proveerlos de contenedores metálicos y de plástico para que guarden sus alimentos y los artículos de uso imprescindible, porque los roedores atacan los cables de las motosierras, cueros y todo lo que puede significar comida”, graficó el veterinario Ricardo Fernández, del departamento Zooantroponosis de la provincia del Chubut. Del cónclave también participaron funcionarios de Parques Nacionales, de Bosques y Parques; de Salud Ambiental y del hospital de Lago Puelo. En El Turbio viven 22 familias, más otras dos en La Esperanza, que totalizan un centenar de habitantes, quienes serán visitados desde la semana venidera por grupos interinstitucionales a fin de avanzar con medidas puntuales a la problemática de cada población. Durante la recorrida entregarán barbijos, guantes, lavandina, detergente, mochilas fumigadoras, cal y trampas de golpe, destinados a la protección de actividades rurales y a la captura de roedores. Una falencia detectada es la cantidad de viviendas antiguas construidas con troncos y con terminaciones rústicas, que no facilitan un aislamiento total. De todas maneras, aún no se han producido evacuaciones por invasión de ratas, como se observa en El Manso y Paso El León (Chile). En el paraje funciona una escuela con internado -que se encuentra en período de vacaciones-, aunque sus directivos detallaron que han limpiado los patios exteriores y que no han registrado la presencia de lauchas en las dependencias del edificio. A criterio del veterinario consultado, “este ciclo se agravará hacia septiembre/octubre al mejorar el tiempo, lo que facilitará la movilidad de las poblaciones de ratas porque buscarán colonizar otros espacios”. Pasado ese lapso, se produciría “una autoeliminación natural”. Durante la reunión de ayer se mostraron varios videos registrados en galpones cercanos a la cabecera lacustre, donde un guardaparque enciende una motosierra y los ratones huyen por cientos hacia el bosque cercano. En el mismo lugar, trampas caseras con tambores de 200 litros permiten la captura diaria que es enterrada con cal. Hasta el momento no se han registrado casos de hantavirus, por lo que las autoridades piensan incrementar las medidas de prevención para evitar su aparición.
Eugenia Gartner
Trampas caseras con tambores de 200 litros permiten la caza de los roedores, que son enterrados en cal viva.
LAGO PUELO (AEB)- Pobladores del paraje El Turbio, ubicado a unos 70 kilómetros de esta localidad, soportan a diario centenares de ratas en sus viviendas, galpones con pasto y en cuanto lugar pueden ingresar para comer lo que encuentran a su paso. Al lugar sólo se llega por vía lacustre o dando un rodeo a caballo por El Desemboque (El Hoyo). Está caracterizado por un paisaje de increíble belleza, enmarcado por el cerro Tres Picos y bosques nativos milenarios. Una situación similar fue denunciada en Las Pampas, cerca de Río Pico, y en otras localidades cordilleranas donde el verano pasado floreció la caña colihue. Ayer hubo una reunión en el Concejo Deliberante de Lago Puelo donde se articuló el funcionamiento de un comando de incidencias y se decidió “la ejecución de algunas medidas paliativas tendientes a resguardar la salud de los pobladores ante la situación que se está viviendo”, detalló el director de Defensa Civil, Mario González. Entre otros elementos, “entendemos práctico proveerlos de contenedores metálicos y de plástico para que guarden sus alimentos y los artículos de uso imprescindible, porque los roedores atacan los cables de las motosierras, cueros y todo lo que puede significar comida”, graficó el veterinario Ricardo Fernández, del departamento Zooantroponosis de la provincia del Chubut. Del cónclave también participaron funcionarios de Parques Nacionales, de Bosques y Parques; de Salud Ambiental y del hospital de Lago Puelo. En El Turbio viven 22 familias, más otras dos en La Esperanza, que totalizan un centenar de habitantes, quienes serán visitados desde la semana venidera por grupos interinstitucionales a fin de avanzar con medidas puntuales a la problemática de cada población. Durante la recorrida entregarán barbijos, guantes, lavandina, detergente, mochilas fumigadoras, cal y trampas de golpe, destinados a la protección de actividades rurales y a la captura de roedores. Una falencia detectada es la cantidad de viviendas antiguas construidas con troncos y con terminaciones rústicas, que no facilitan un aislamiento total. De todas maneras, aún no se han producido evacuaciones por invasión de ratas, como se observa en El Manso y Paso El León (Chile). En el paraje funciona una escuela con internado -que se encuentra en período de vacaciones-, aunque sus directivos detallaron que han limpiado los patios exteriores y que no han registrado la presencia de lauchas en las dependencias del edificio. A criterio del veterinario consultado, “este ciclo se agravará hacia septiembre/octubre al mejorar el tiempo, lo que facilitará la movilidad de las poblaciones de ratas porque buscarán colonizar otros espacios”. Pasado ese lapso, se produciría “una autoeliminación natural”. Durante la reunión de ayer se mostraron varios videos registrados en galpones cercanos a la cabecera lacustre, donde un guardaparque enciende una motosierra y los ratones huyen por cientos hacia el bosque cercano. En el mismo lugar, trampas caseras con tambores de 200 litros permiten la captura diaria que es enterrada con cal. Hasta el momento no se han registrado casos de hantavirus, por lo que las autoridades piensan incrementar las medidas de prevención para evitar su aparición.
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