La jueza que cree en la inocencia de su novio

Tiene a su cargo una causa contra Lázaro Báez.



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Para Gabriela Lanz, fue “heroico” que Temes Coto (foto) se presentara sabiendo que iría preso. “Lo hizo por mí”, expresó emocionada.

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BUENOS AIRES (ABA).- No voló una mosca mientras ella declaraba. Los tres miembros del Tribunal en lo Penal Económico Nº 3 no sacaban la mirada de su colega, la jueza de instrucción María Gabriela Lanz, novia de Valentín Temes Coto –preso por tentativa de contrabando de más de tres toneladas de cocaína–, situación que postergó la decisión de ambos de ser marido y mujer.

La secuencia tuvo ribetes novelescos como que Temes Coto se retiró fuera de la sala para evitar un “shock emocional” apenas se sentó a hablar su “prometida”, tal como la misma se definió.

Con pelo lacio, vestida de negro –luciendo un chal también oscuro–, divorciada, 50 años, Lanz brindó uno de los testimonios más esperados. Su decisión de exponerse incrementó la expectativa dado que como jueza podía optar por limitarse a un escrito.

Para afianzar su declaración, en más de una oportunidad Lanz aludió a su experiencia de dos décadas como magistrada. Actualmente está a cargo de la investigación contra Lázaro Báez por supuesta extorsión a Federico Elaskar, para que le venda la financiera SGI conocida como “La Rosadita”.

“Lamento que Valentín no haya realizado la denuncia formal (en su momento), me atormenta no haberle dicho que lo haga ya que tengo la convicción de su inocencia”, afirmó emocionada la testigo central de la audiencia de la víspera. Agregó que cuando Nelson Hinricksen (el empacador de Allen también detenido) viajó tres veces ida y vuelta de Río Negro a Buenos Aires en colectivo antes de la apertura de los contenedores (el 16 de junio de 2010) “es evidente que resultaba ajeno al episodio”.

Al final de su relato, Lanz se despachó contra el magistrado que hizo la instrucción –Jorge Brugo– por haberla rechazado “en muy malos términos” cuando ella quiso referirse bajo juramento a la situación de Claudio Maidana (el tercer imputado) que hace tiempo no trabajaba para su novio. “Brugo cometió un error judicial gravísimo afectando la libertad de las personas, una equivocación garrafal, descomunal e irreparable”, sostuvo Lanz.

En el racconto de los episodios, lo primero que recordó Lanz es que estaba junto a Temes Coto el 11 de junio de 2010 pasando juntos el fin de semana cuando lo notó inquieto. Él le explicó que había recibido un llamado de Oscar Fresno (encargado de logística de su empresa Frutol) sobre “una imagen sospechosa que había aparecido en el scanner”.

Entonces, llamaron a Maidana que aunque no trabajaba más con Coto era de su máxima confianza, “como un hijo”. Después –añadió– se encontraron los tres (Hinricksen incluido) en un restaurante de Pilar. “Valentín me decía que era difícil su comunicación con Hinricksen por una cuestión de estilos, y que un interlocutor adecuado para hablar con éste último era Maidana”. Al poco tiempo –agregó Lanz–, Temes Coto “se reunió conmigo y mi hermana y espetó: “No sé qué dice este tarado de Nelson sobre unos canadienses (por Joubert y Valdez) que habían estado dos meses atrás ingresando a las cámaras frigoríficas”.

Sobre la exportación incautada, la testigo dijo saber que se reservaron cinco contenedores por la empresa Tala Viejo (que tenía canal verde) para ser importados en España por Brantina y que Valentín no había podido conseguir una reserva, “pero Fresno le avisó que había reservado tres containers a nombre de Frutol”. Lanz cree que al caso se aplica la teoría del “gancho ciego” (organizaciones que utilizan empresas legales para acciones ilícitas).

La jueza definió como “heroica” la decisión de su pareja de presentarse a la Justicia –después de que se le denegara la eximición de prisión– porque sabía que iba a quedar detenido. “Se que lo hizo también por mí”, concluyó conmovida.

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