La sencilla belleza de las reinas margaritas

Son unas de las flores más conocidas y significativas. Bellas, simples, han inspirado a artistas y son las favoritas del juego del “me quiere mucho, poquito, o nada”. Aquí, nos explican cómo se cuidan, y cómo se riegan para disfrutarlas siempre.

En macetas o en el jardín, estas flores son de una belleza inigualable

En macetas o en el jardín, estas flores son de una belleza inigualable

Las margaritas son símbolo de la pureza e inocencia; también de la amistad incondicional y el amor puro; inspiradoras de pintores famosos de la historia como Vicent van Gogh y su obra “Jarrón con margaritas y anémonas”, de Andy Warhol quién las evocó claramente en sus pinturas, de Pierre Auguste Renoir que las inmortalizó en “Flores en un florero” y así muchos más.


Son también protagonista de infinitas historias de amor, por esa costumbre de deshojar esta sencilla flor, pétalo por pétalo, con el simple objetivo de tratar de hechar a la suerte y la naturaleza el enigma del amor correspondido.

La margarita (margariton) es una planta de cuidados muy simples pero tiene la necesidad de riego constante, aunque moderadamente, cada 2 días.

Esta constancia del riego asegura de que el agua no se estanque y que la planta pase sed. Las margaritas tienen la capacidad de atraer una gran cantidad de polinizadores al jardín en especial las abejas.

Esta planta no requiere de un clima en específico ya que se mantiene durante todo el año. Su tiempo más “popular” de floración es primavera y verano.

Las favoritas de las abejas.


Se reproduce por medio de semillas y de risomas – tallos subterráneos de la planta sacados desde la raíz.

“Como vivero trabajamos las clásicas de flor blanca y también una mini variedad de ellas que vienen de colores, perenne durante todo el año y su flor que dura seis meses: primavera y verano”, comenta a RÍO NEGRO Elsa Sánchez del Vivero Aire Libre ubicado en Avda. San Martín 358, de Plottier.

“Es bastante sociable porque es compatible con las demás plantas. Se adaptan tanto en macetas, canteros y directo al suelo, pero recomendamos más que sea plantado en tierra para que no esté tan estructurada en una maceta y se pueda multiplicar sin inconvenientes” explica la mujer.

La panta llega a medir unos cincuenta centímetros, y si está en maceta ,va a depender del espacio que tenga para poder desarrollarse.

No todo es blanco. Las hay de varios colores.


En el suelo necesita tierra fértil con pocas vitaminas. El ambiente que necesita esta planta es término medio, sol durante la mañana o tarde, con sombra intermedia,aunque también puede crecer a pleno sol.

Entre sus características se encuentran un tallo robusto de hojas ovaladas y un poco deshilachada pero discretamente. Su flor mediana, con pétalos ovalados alargados, de color blanco y con un centro amarillo repleto de abundante polen atractivo para las necesarias abejas.

“Al sembrar margaritas en macetas se asegura de proteger a la planta de las condiciones climáticas adversas y de mayor control en los cuidados, además de decorar cualquier espacio o lugar del hogar, pero se deben ubicar en lugares con suficiente luz, como por ejemplo una ventana o balcón. Otro factor a tener en cuenta es el drenaje de la tierra en la cual esta plantada. Una tierra con un buen drenaje es fundamental para que el agua no quede estancada y produzca una posible pudrición de la planta”, explica la experta para los que quieran tener margaritas en su jardín.

Elsa agrega que se puede solucionar el problema de drenado añadiendo al menos 2 cm de compost orgánico a la tierra o, si el terreno es muy arcilloso, mezclar un poco de arena.


Como último consejo para el cuidado de esta formidable planta, Elsa sugiere asegurarse de quitar las flores muertas para garantizar que las flores nuevas tomen su lugar.

En el caso de quitar flores más jóvenes para decorar un florero no se tendrá que esperar al deterioro de las mismas.


Un poco de historia: el nombre



“Comenzamos con este emprendimiento un 9 de agosto del año 2009 que marco nuestras vidas como familia”, cuenta Elsa.

Esta familia que apostó a este emprendimiento está compuesta por Elsa Sanchez y su esposo Raúl Chandia y sus hijos Cristina, Veronica, Natali, Emanuel y Romina.


Al inicio, los cajones llenos de plantas ocupaban todo el suelo y el terreno era la mitad de lo que ocupan en la actualidad. “Teníamos macetas por un lado con tierra y dentro de la casita, las plantas de interior”, dice la mujer. Y añade: “con el tiempo fuimos creciendo y logramos construir todos juntos un invernadero para cítricos y plantas de interior”.

Fabricaron mesitas para las plantas y la comodidad del cliente, y crearon una sección especial para tierras y macetas.

Antes de la pandemia recibían en el vivero la visita de jardines de infantes. “Era lindo recibirlos y explicarles los cuidados de las plantitas que llevaban y su curiosidad por saber más de cada una de las plantas”, dice la dueña y acota que en este tiempo una parejita de hermosos zorzales que han elegido el lugar amigablemente.


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