La solidaridad signa la vida del sacerdote Luis García

Recibió un riñón y ahora brega por los trasplantes.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV).- Solidaridad de ida y vuelta. Una actividad permanente en ese sentido tuvo una incomparable devolución que le permitirá a un hombre mejorar su calidad de vida para seguir con más fuerza el camino iniciado. Este es el caso del padre Luis García que hace 19 años desarrolla su sacerdocio en Viedma en un trabajo dirigido a niños y adolescentes hijos de familias en riesgo a través de la fundación Creando Futuro. “Pedía por el trasplante, sobre todo, para continuar mi proyecto en Viedma. Esa espera fue la que más me hizo sufrir en Barcelona. No quería que se dilatara para regresar porque tengo mi mundo acá. También me sirvió para el reencuentro con mi familia y amigos”. Fue trasplantado en febrero del año pasado y en setiembre regresó a la capital rionegrina. Ahora vuelve a España sólo para un control. La poliquistosis renal es una enfermedad hereditaria. Y así se manifestó en el caso de este sacerdote que siguió los pasos genéticos de su madre Carmen Rodríguez, quien estuvo en diálisis durante más de 10 años y otros tantos trasplantada. Veinte años más tarde uno de sus hijos, Luis, también recibió la donación de un riñón que le cambió la vida. El trasplante se realizó en el hospital Clínico de Barcelona. Desde la adolescencia, cuando cursaba el secundario, Luis donaba sangre, actitud con la que continuó cuando comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de Teología en Granada con los Jesuitas. Un buen día -a los 22- una descompensación de la presión arterial generó estudios que derivaron en el diagnóstico de la aparición de los quistes que terminaron con su funcionamiento renal. En su pueblo de la Sierra Purchera de Almería se ordenó como sacerdote a los 25 cuando su madre ya estaba en diálisis. “La peleó y nunca perdió la alegría y en eso me siento muy identificado con el proceso que hizo y con los valores fundamentales que marcaron su vida”, aseguró al recordarla. Con aquel diagnóstico, cuidados en la alimentación y actividad deportiva llegó a Viedma. Aquí “a manos de Carlos Ochoa, un nefrólogo que no vamos a encontrar en ningún lugar del mundo, un profesional excelente y desde lo humano, mejor todavía”. El 10 de diciembre de 2009 empezó diálisis en Viedma hasta que Ochoa le recomendó viajar a España para tener una oportunidad más rápida de trasplante. El 22 de febrero de 2012 recibió el riñón. Consultado sobre lo que más lo conmocionó en estos años de lucha por su salud, Luis señaló que “lo de la diálisis me lo esperaba pero desde el punto de vista positivo lo que más me shockeó fue la noche del trasplante. Una vez que te avisan no podés ni dormir”. Además del trabajo de la fundación, Luis dedicará ahora su tiempo a generar conciencia sobre la necesidad de la donación. “Siempre lo hice pero ahora quiero participar de campañas sobre este tema tan importante. Es dar vida”.

RÍO NEGRO


VIEDMA (AV).- Solidaridad de ida y vuelta. Una actividad permanente en ese sentido tuvo una incomparable devolución que le permitirá a un hombre mejorar su calidad de vida para seguir con más fuerza el camino iniciado. Este es el caso del padre Luis García que hace 19 años desarrolla su sacerdocio en Viedma en un trabajo dirigido a niños y adolescentes hijos de familias en riesgo a través de la fundación Creando Futuro. “Pedía por el trasplante, sobre todo, para continuar mi proyecto en Viedma. Esa espera fue la que más me hizo sufrir en Barcelona. No quería que se dilatara para regresar porque tengo mi mundo acá. También me sirvió para el reencuentro con mi familia y amigos”. Fue trasplantado en febrero del año pasado y en setiembre regresó a la capital rionegrina. Ahora vuelve a España sólo para un control. La poliquistosis renal es una enfermedad hereditaria. Y así se manifestó en el caso de este sacerdote que siguió los pasos genéticos de su madre Carmen Rodríguez, quien estuvo en diálisis durante más de 10 años y otros tantos trasplantada. Veinte años más tarde uno de sus hijos, Luis, también recibió la donación de un riñón que le cambió la vida. El trasplante se realizó en el hospital Clínico de Barcelona. Desde la adolescencia, cuando cursaba el secundario, Luis donaba sangre, actitud con la que continuó cuando comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de Teología en Granada con los Jesuitas. Un buen día -a los 22- una descompensación de la presión arterial generó estudios que derivaron en el diagnóstico de la aparición de los quistes que terminaron con su funcionamiento renal. En su pueblo de la Sierra Purchera de Almería se ordenó como sacerdote a los 25 cuando su madre ya estaba en diálisis. “La peleó y nunca perdió la alegría y en eso me siento muy identificado con el proceso que hizo y con los valores fundamentales que marcaron su vida”, aseguró al recordarla. Con aquel diagnóstico, cuidados en la alimentación y actividad deportiva llegó a Viedma. Aquí “a manos de Carlos Ochoa, un nefrólogo que no vamos a encontrar en ningún lugar del mundo, un profesional excelente y desde lo humano, mejor todavía”. El 10 de diciembre de 2009 empezó diálisis en Viedma hasta que Ochoa le recomendó viajar a España para tener una oportunidad más rápida de trasplante. El 22 de febrero de 2012 recibió el riñón. Consultado sobre lo que más lo conmocionó en estos años de lucha por su salud, Luis señaló que “lo de la diálisis me lo esperaba pero desde el punto de vista positivo lo que más me shockeó fue la noche del trasplante. Una vez que te avisan no podés ni dormir”. Además del trabajo de la fundación, Luis dedicará ahora su tiempo a generar conciencia sobre la necesidad de la donación. “Siempre lo hice pero ahora quiero participar de campañas sobre este tema tan importante. Es dar vida”.

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