La Vela Puerca, en la balanza

Esta noche en Cipolletti y mañana en Viedma la banda uruguaya presentará su nuevo disco “Piel y hueso”. Antes, Sebastián Teysera habló con “Río Negro” .

Eduardo Rouillet

eduardorouillet@gmail.com

La historia oficial relatada una y otra vez dice que la banda uruguaya La Vela Puerca nació en la tarde del 24 de diciembre del 95, al aire libre con amigos y espíritu de verano, afuera del bar El Tigre que proveyó la electricidad y el ambiente, en tanto la banda puso las ganas y la música.

El registro de aquel recital quedó en casete. “Común Cangrejo” y “De tal palo” sonaron por vez primera en la tevé oriental.

Sebastián Cebreiro, voz; el bajista Nicolás Lieutier; Carlos Quijano en saxo; el trompetista Alejandro Picone; Santiago Butler y Rafael Di Bello en guitarras; y el baterista José Canedo hacen sonar La Vela Puerca con Sebastián Teysera también en voz, quien charló con “Río Negro” en la tranquilidad de su casa en Playa Hermosa.

“Siempre, cada CD, lo tomamos como una puesta a cero para luego avanzar hacia otro territorio sonoro. Por cuestiones de la vida transcurrió bastante tiempo entre un trabajo y otro, entonces en ese lapso pasó mucha agua bajo el puente y nadie es ya el mismo”, dice él, al principio de la entrevista con “Río Negro.”

–Tanta agua como vida por sus cuerpos y sus mentes.

–Ni más ni menos… Desde todo punto de vista, y también musical y líricamente. En esos períodos de intervalo, yo –personalmente– tengo muchos más libros leídos, nuevas inquietudes que pueden parecer iguales pero no es lo mismo escribir una canción a los 23 que a los 38. Siempre nos ha gustado también que el disco sea un poco reinventarse y tener la valentía de explorar nuevos lugares. Claro que sabemos y somos conscientes de que la gente espera algo musical de nosotros… O sea que sin irnos demasiado de la línea que tiene nuestra carrera, tratamos de no repetir las fórmulas, arriesgando un poco para que también sea entretenido para nosotros como banda. Lo más importante es que resultado sea honesto, sincero y creíble.

–Es también un espejo que ustedes han construido deliberadamente, en el cual son vistos y pueden verse.

–Ésa es un poco la idea. Ver en qué está La Vela en ese momento. A mí me gusta porque cuando yo entrego una canción, la doy del modo más despojado posible. Es puro esqueleto, con los acordes en guitarra criolla y la melodía, ni siquiera está la letra, a veces. Entonces, cada uno de mis compañeros va aportando musicalmente y vamos vistiendo el tema entre todos. Y ahí se nota la influencia que cada quien aporta. Pero, sin embargo, creo que es por eso que logro escuchar a La Vela Puerca como banda en cada trabajo. Me parece que ahí reside lo interesante de reflejarse en un espejo… Yo digo que una hoja en blanco es una batalla y un espejo a la vez.

–Coincidimos en la mirada. Espejo con la crudeza que tiene el verse reflejado…

–Lógicamente. Y por lo general bastante cruel, digamos. Porque puede no gustar verse de una manera determinada. Me pasó mucho en “El impulso” (07), un disco bastante denso, oscuro, en el que los personajes no plantean un solución a sus problemas y a su poca inercia. Pero, bueno, creo que es parte de la historia, tener la valentía de desnudarse de alguna forma y compartirlo. Dentro de todo, lo más importante es la sinceridad. Que la gente nos crea por más que cambiemos musical o líricamente.

–¿Cómo mantener el equilibrio para ser sinceros, porque también cada uno de ustedes es un personaje dentro de La Vela Puerca?

–Y eso es parte del gran desafío. Es un balance entre quién es cada uno es el momento de componer, armar, grabar, siendo conscientes de lo que la gente espera de nosotros. Creo que de algún modo sutil, sin ser tan drásticos, se trata de tener esa balanza en la mente y decir lo que queremos decir, aun sabiendo que no es lo que esperan que digamos. No darle al público las cosas servidas en bandeja, imaginando qué quiere o intuyendo lo que pretenden de uno, pero tampoco dar un salto radical. Es un balance entre ambas cuestiones y ahí creo está lo que nos hace creíbles como banda.


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