La vida color de rosa
Alfonsina Fal creó una línea de zapatos con nombre propio, femeninos y románticos. como ella.
Verónica Bonacchi vbonacchi@rionegro.com.ar Alfonsina Fal se crió entre hormas y cueros. Literalmente: su abuelo tenía una fábrica de zapatos y ella pasaba buena parte de sus días con él. Pero fuera de su pasión por comprar zapatos, no supo que lo suyo era convertirse en una marca con nombre propio hasta hace seis años. Ahora no sólo tiene un local en pleno Palermo sino que vende a todo el país a través de su página en Facebook. El local de Alfonsina Fal es exactamente como ella y sus creaciones: femenino, romántico, naif. Hay moños, flores, y este año también hay varios flamencos rosas que inspiraron su nueva colección primavera-verano: Pink Flamingo. Los tonos pasteles mandan en su paleta y quedan plasmados en balerinas, zapatos acordonados, y algunos tacos con onda retro. Allí donde la moda dice superplataformas, ella responde con estilo propio. –¿Cuándo empezaste con el diseño de zapatos? –En el 2000 empecé a trabajar como vendedora en Perugia. Pero a los pocos meses me habían pasado a la fábrica porque era una enloquecida de los zapatos y al dueño le pareció que podía aportar algo desde adentro. Así fue que pase a fábrica y a los pocos meses estaba viajando a ver tendencias. –¿Por qué elegiste esa rama del diseño? –En el diseño de zapatos no tenía previa experiencia. Lo que yo había estudiado tenía que ver con el diseño de indumentaria, aunque lo cierto es que vengo de familia de zapateros. Mi abuelo tuvo fábrica toda la vida y yo me crié entre cueros, armadores y zapatitos. Desde siempre amé los zapatos. Salía a comprar ropa y terminaba comprando zapatos. –¿Cómo fueron los comienzos? –Cuando decidí dejar la fábrica empecé a hacerles producto terminado a dos marcas. Así seguí aprendiendo, hasta que en el 2007 entendí que quería hacer mi propia huella. Comencé haciendo ferias en casa y la repercusión era tanta que tuve que alquilar un showroom; después otro, y de ahí no me quedo más opción que alquilar local. El primero era muy pequeñito. Al poco tiempo se empezó a generar sola la venta mayorista y tuve que mudarme al local que tengo ahora, con un salón de venta minorista y un depósito para mayoristas. –¿Qué te hizo tomar la decisión de tomar tu propia huella? –Cuando nació mi hijo, Félix, ya no podía sostener la relación de dependencia. Necesitaba tiempo. Y si bien por momentos es muchísima la carga de un proyecto personal, no podría volver a trabajar con horarios. Tuve un poco de miedo al principio. Trabaje muchísimo, pero nunca lo padecí. Soy una agradecida porque las cosas se fueron dando sin buscarlas, o sin darme cuenta. No tengo recuerdo de sacrificio. Siempre lo viví con mucha alegría! Creo que tiene que ver con mi mirada general de la vida: si algo te pesa, mejor soltarlo, y si algo lo disfruto no tengo límites. –¿Es difícil abrirse un espacio en el rubro de los calzados? –Si bien cada vez más gente se suma al rubro siento que tengo un lugar, que se sigue construyendo, gracias a fieles clientas y a mayoristas que apuestan a la marca. Y pienso que lo difícil no es surgir sino mantenerse, por eso trato de mirar más hacia adelante que hacia los costados. –¿Cómo surgieron las primeras colecciones? –Las primeras colecciones surgieron más de la experiencia que de la inspiración. Yo sabía lo que la gente buscaba y trataba de cubrir esa expectativa. Hoy me encuentro en otro lugar. Si bien miro mucho la tendencia, entiendo que mantenerse al margen de ciertas cosas pone a la marca en un lugar diferente. Amo que la gente diga que es un zapato distinto al resto! Trabajo mucho para eso! –¿Tenés muchos zapatos? –Sí. Algunos ya no los uso pero no puedo regalarlos, son como tesoritos. De cada colección saco 7 modelos, pero como no uso tacos tal vez saco el mismo en tres colores. Priorizo la comodidad. –¿Qué sentís cuando ves a alguien usando tus zapatos? –Me es inevitable mirar los pies de la gente. Es lo primero que miro. Y ahí, cuando aparece algún pie vestido con Alfonsina me da muchísima alegría!
Alfonsina Fal tiene un local en Buenos Aires, en Gurruchaga 1741. Teléfono: 011 4833 4533. Tiene 45 puntos de ventas en todo el país. Se puede apreciar su colección o comprar a través de su página en Facebook https://www.facebook.com/pages/alfonsina-fal/114373075247944.
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