La vida de Edvard Munch en sus autorretratos
LONDRES, (AFP).- Londres expone desde el sábado 150 autorretratos del artista noruego Edvard Munch (1863-1944), entre ellos una litografía de «El grito», una de sus obras maestras que fuera robada hace más de un año del museo de Oslo y que aún no ha sido recuperada. La exhibición en la Royal Academy of Arts de Londres, que terminará el 11 de diciembre, constituye una autobiografía pintada del angustiado y genial artista, que tuvo una relación atormentada con las mujeres, con el deseo, con la vejez, con la muerte, y sobre todo, con él mismo.
Titulada «Edvard Munch por sí mismo», la muestra incluye óleos, grabados, dibujos y fotografías provenientes en su mayoría del museo Munch de Oslo, y revela que el artista se retrató a sí mismo en todas las etapas de su vida, hurgando en sus secretos más tristes y oscuros.
La muestra incluye desde su primer autorretrato, pintado a los 18 años, cuando estudiaba en Cristiana, hasta los producidos poco antes de su muerte, pasando por los que ejecutó en una clínica psiquiátrica a la que ingresó en 1908, y donde vivió una de sus etapas más productivas.
Está presente en la muestra su apasionada y torturada relación con su amante Tulla Larsen, que terminó cuando Munch se disparó en una mano para expresar su rechazo al matrimonio convencional; sus crisis interiores, sus años de bohemia y alcoholismo en París y Berlín, sus miedos, su profunda soledad.
En el «Autorretrato con un brazo de un esqueleto» (1895) Munch explora su relación con la muerte, un tema que lo obsesionó toda su vida y que quedó plasmado en varias de sus obras.
En «La cruz vacía» (1899-1901), el artista revela la pugna interna que vivía, desgarrado entre la religión y su aspiración de un placer sin culpabilidad.
Desde 1922 hasta su muerte, en 1944, Munch optó por aislarse del mundo, viviendo como un ermitaño. De esta etapa es «El caminante de la noche», que transmite una profunda soledad.
La litografía de su célebre «El grito» (1895) -que revela, como casi ninguna obra en la historia de la pintura, el pánico, la angustia, el terror- constituye sin ninguna duda un autorretrato magistral del artista.
La exposición de la Royal Academy evoca lo que escribió Munch en su diario sobre «El Grito», pintura de la cual produjo cuatro versiones, dos de las cuales fueron robadas.
La última de ellas, robada en agosto del 2004 del museo de Oslo, no ha sido aún recuperado.
«Caminaba por la calle con dos amigos. El sol se ocultaba. Sentí una cierta melancolía. De pronto, el color del cielo se tiñó de rojo sangre. Me detuve y me apoyé contra una valla porque me sentía mortalmente cansado».
«Mis amigos siguieron caminando. Yo me quedé allí temblando de miedo y sentí un grito prolongado, interminable, que atravesaba toda la naturaleza», escribió el artista noruego, que logró transmitir en esa obra esa intensidad emocional.
LONDRES, (AFP).- Londres expone desde el sábado 150 autorretratos del artista noruego Edvard Munch (1863-1944), entre ellos una litografía de "El grito", una de sus obras maestras que fuera robada hace más de un año del museo de Oslo y que aún no ha sido recuperada. La exhibición en la Royal Academy of Arts de Londres, que terminará el 11 de diciembre, constituye una autobiografía pintada del angustiado y genial artista, que tuvo una relación atormentada con las mujeres, con el deseo, con la vejez, con la muerte, y sobre todo, con él mismo.
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