La víscera más sensible



Zapala

Todas las opiniones (o casi) acerca de los resultados electorales (que incluyen las elecciones provinciales previas, por supuesto) atribuyen lo ocurrido a la situación económica. Seguramente hay en ella un componente principal, sobre todo por lo generalizado. Esta crisis es muy “democrática”, son muy pocos los individuos y los sectores que no la padecen.


Desde luego hay también un componente político, ideológico que se supone que equilibró – por lo menos – al núcleo más afín al oficialismo o mejor dicho, más contrario al peronismo en cualquiera de sus versiones. Creo que el árbol está tapando el bosque, y sería bueno que los actores políticos cualquiera sea su pensamiento, no tomen tan a la ligera estas evidencias y procuren analizar otros componentes de la motivación de los votantes. Y esto por dos razones fundamentales. La primera es no volver a poner la economía por delante de la política, de la que debe ser causa y no consecuencia. No solamente porque “debe estar al servicio del hombre” y no al revés , sino porque es contrario a la naturaleza darle esa preeminencia al materialismo elemental.


Es significativo que una vez más, ante la crisis política la respuesta sea cambiar al ministro de economía, como en tiempos que no quisiéramos recordar. Hay títulos, copetes y zócalos que dicen que Lacunza “va a conducir la economía”. ¿Vuelven los superministros?


La otra razón es que otras motivaciones del voto también deben ser valoradas, porque existen acompañan también al voto bolsillo/ heladera/laburo. Sería bueno admitir que también hay argentinos que apuestan a la institucionalidad, no limitada al cumplimiento de un plazo para que un funcionario se vaya, sino a la calidad de la administración pública, del Poder Judicial y de un gran proyecto educativo . Hoy lo primero es la comida, sin duda, pero no sólo de pan vive el hombre (Mateo, 4:4).


Julián Alvarez DNI 7.574.027


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