“Las presas no son antisísmicas, son sismorresistentes”

En la carta de lectores del 13/04/10, el señor Ezio Tappata formula aseveraciones que sorprenden por la contundencia y seguridad con que aborda el complejo tema de la seguridad de presas. Afirma, por ejemplo, que El Chocón es una presa “de arcilla compactada de algo más de 90 metros de altura, no única pero sí la más alta del mundo en su tipo”. En principio, aunque no se trata del motivo principal que me indujo a esta carta, considero necesario precisar algunos datos al respecto. La presa El Chocón, concebida principalmente para la atenuación de crecidas y generación de energía, tiene 86 metros de altura. Lo verdaderamente importante es que, en contraposición a lo afirmado en la carta de lectores mencionada al principio, esa altura ha sido largamente superada en la construcción de presas (del tipo de materiales sueltos, a que hace alusión el señor Tappata) desde hace ya bastante tiempo. Es posible contar por miles las presas que en nuestro país y en el mundo superan esa altura. Por citar algunos ejemplos, en Argentina contamos con varias: Alicura (Neuquén-Río Negro), 135 metros; Presa General Belgrano (Salta), 114 metros; Los Reyunos (Mendoza), 136 metros; Futaleufu (Chubut), 120 metros... y podríamos seguir, pero por entendibles razones de espacio no agregaré muchas otras a la lista (algunas de ellas construidas con anterioridad a El Chocón). En diversas regiones de nuestro planeta existen otras presas que también alcanzan alturas muy superiores a la de El Chocón. La presa más alta del mundo en ese tipo es Rogún, de 335 metros, ubicada en la República de Tadjikistán, y son muchas las que en el mundo superan los 200 metros de altura. Pero no es mi intención abrumar al lector con datos numéricos ni con una discusión sobre la altura de las presas. La cuestión central en este caso es transmitir tranquilidad a quienes habitan nuestro Valle, aguas abajo de las presas, ayudando a desarticular los falsos y catastróficos pronósticos de quienes parecieran empeñados en anunciar la proximidad de terribles desastres donde no existe posibilidad alguna de que los haya. Los especialistas hemos repetido hasta el cansancio que las presas están diseñadas y construidas para sopor-tar, sin colapsar, terremotos de alto poder destructivo. Los profesionales y técnicos, tanto del Orsep como de las empresas concesionarias y organizaciones de ingeniería, trabajamos seriamente para garantizar la seguridad de estas obras que, merece recordarse, aportan innumerables beneficios a la comunidad y al país. Y es bueno resaltar asimismo que también vivimos aguas abajo y estamos por lo tanto sometidos a los mismos riesgos que el resto de nuestros vecinos de Neuquén y Río Negro. Y no es bueno ni le sirve a nuestra sociedad alentar la desconfianza en instituciones y personas que desde mucho tiempo atrás trabajan para el mejoramiento de la seguridad de estas obras. La seguridad de presas no es “una cuestión de fe”, como reza la carta de lectores aludida. Por el contrario, es una cuestión de conocimientos y experiencia. Y quien no crea en los conocimientos de los especialistas puede remitirse a la experiencia acumulada por países ubicados en zonas de fuerte actividad sísmica. Como por ejemplo Irán, Turquía, Japón, China, etcétera, que sometidos a muy fuertes sismos han visto destruirse importantes estructuras como edificios, puentes, autopistas, sin que sus presas sufrieran daños de consideración. Y por supuesto, es oportuno recordar, tal como todos hemos visto en las imágenes difundidas por los medios de comunicación, cuáles fueron en nuestra vecina República de Chile las terribles consecuencias del terremoto del mes de febrero. Sin embargo, ninguna de sus presas colapsó ni estuvo en peligro de que ello ocurriera. La naturaleza dicta sus propias leyes. No podemos adecuarlas a nuestra conveniencia. Lo que sí podemos hacer es prepararnos y organizarnos para que las consecuencias de su poder destructivo devengan en el menor daño posible. Ing. Carlos Yema, DNI 5.386.087 - Neuquén

Ing. Carlos Yema, DNI 5.386.087 - Neuquén


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