El regreso de Selva Almada con «Una casa sola», y cinco recomendaciones más de Lecton

La casa como narradora y la naturaleza que recupera lo humano: el esperado regreso de Selva Almada y otros títulos en las propuestas de la librería Lecton de esta semana

Redacción

Por Redacción

Una casa sola
Selva Almada

La novela parte de una premisa inquietante: una casa en el monte entrerriano que quedó vacía tras la desaparición de la familia que la habitaba y que, desde ese abandono, empieza a recordar, a sentir, a registrar cómo la naturaleza avanza sobre sus cimientos. Almada desplaza el foco del hecho policial hacia aquello que permanece: los objetos, los animales, la vegetación que recupera el territorio y la memoria material de un hogar que fue primero refugio de peones golondrinas y luego vivienda familiar.

El riesgo formal es central: la narradora es la propia casa, un objeto anclado al suelo que observa lo que alcanza su mirada y reconstruye un tiempo dilatado, desde cuando solo había monte hasta el presente en que ya casi se confunde con él. Esa voz, cargada de localismos y modulada por la oralidad del litoral, exige una lectura atenta: la casa recuerda a Lucero, a su mujer y a sus hijos, pero también a los soldados de distintas guerras, a la amante malograda, a los animales que ocupan los huecos que dejaron los humanos. La novela superpone épocas y figuras que remiten a capas profundas de la historia argentina, en un territorio donde lo real y lo espectral conviven sin jerarquías.

Almada vuelve así a uno de sus temas persistentes: la tensión entre la vida humana y la insistencia del paisaje por recuperar lo que le fue arrebatado. Con una prosa precisa y sensorial, convierte la casa en un organismo que escucha, que añora y que se obstina en permanecer.


El problema final
Arturo Pérez-Reverte

Un crimen imposible. Un detective insospechado. No se trata de un desafío entre el asesino y el detective, sino de un duelo de inteligencia entre el autor y el lector.

Junio de 1960. Un temporal mantiene aisladas en la idílica isla de Utakos, frente a Corfú, a nueve personas alojadas en el pequeño hotel local. Nada hace presagiar lo que está a punto de ocurrir: Edith Mander, una discreta turista inglesa, aparece muerta en el pabellón de la playa. Lo que parece un suicidio revela indicios imperceptibles para cualquiera salvo para Hopalong Basil, un actor en decadencia que en otro tiempo encarnó en la pantalla al más célebre detective de todos los tiempos.

Nadie como él, acostumbrado a aplicar en el cine las habilidades deductivas de Sherlock Holmes, puede desentrañar lo que de verdad esconde ese enigma clásico de la habitación cerrada. En una isla de la que nadie puede salir y a la que nadie puede llegar, inevitablemente todos se terminarán convirtiendo en sospechosos en una fascinante novela-problema donde la literatura policial se mezcla de modo asombroso con la vida.


Con Vista Al Mar (Literatura En La Playa)
Juan Bautista Duizeide

Las playas se presentan como una zona de inestabilidad, de encuentros, de ambigüedad. Los balnearios, situados junto a buena parte de las orillas del planeta, son por sí mismos inestables: abigarrados en temporada, desolados fuera de ella, paraíso para los turistas y un infierno para los trabajadores temporarios. Esta es una antología que reúne textos de Roberto Arlt, ️Emily Dickinson,️ Henry James,️ Yasunari Kawabata,️ Katherine Mansfield,️ Lucio V. Mansilla,️ Herman Melville,️ Cesare Pavese, Alfonsina Storni, Dylan Thomas, Hebe Uhart, ️Virginia Woolf y otros.

Una antología de cuentos imperdibles.

Montevideo
Enrique Vila-Matas

La historia circula alrededor de la habitación 205 del emblemático hotel Cervantes ubicado en la ciudad de Montevideo, Uruguay, donde transcurre un cuento de Julio Cortázar titulado «La puerta condenada» incluida en el libro «Final del juego» (1956), y donde estuvo hospedado el mismo Cortázar entre noviembre y diciembre de 1954 convocado a unas reuniones de la Unesco.


El protagonista es un escritor sin inspiración ni estilo propio que, perseguido por la sombra de un relato de Cortázar, vive su particular infierno en cuartos de hotel de ciudades europeas y latinoamericanas (París, Bogotá, Montevideo, Barcelona, St Gallen o Cascais), mientras desgrana un rosario de resúmenes de novelas y cuentos, citas (explícitas y encubiertas) y anécdotas de escritores verdaderos (Bioy Casares, Cortázar, Mario Levrero, Vlady Kociancich, Beatriz Sarlo, Sergio Chejfec o Antonio Tabucchi) e inventados (Enzo Cuadrelli o Madeleine Moore), y teorías estéticas y extra-estéticas propias y ajenas.


Tanto
Nurit Kasztelan

Helena abandona la ciudad para pasar una temporada en el campo. No sabe que quiere, ni que le sobra, ni que le falta, pero está buscando. Viaja preparada: lleva un par de libros, sus cuadernos, ropa, algunos víveres, una caja de fotos; no necesita más. De a poco pareciera percibir el paso del tiempo de otra manera, se orienta por la ubicación del sol, por la densidad del viento. El canto de los pájaros ya no es una masa sonora amorfa, sino que cree reconocer a un benteveo, a un chimango, a un zorzal. Y por supuesto llega también un tiempo de siembra.

Hay algo transformador en la convivencia con la naturaleza. Pero le va mal el campo. No quiere irse, tampoco siente que deba quedarse. Algo está pasando en las nubes a su favor y el hilo de los pensamientos se le desordena cada vez más. Entre las voces de naturalistas decimonónicos, viajeros y poetas, Nurit Kasztelan compone una primera novela tan bella como cautivante y se detiene en la extraña monotonía que solo un paisaje ajeno, pero a la vez familiar, puede generar.


Jeppe en camino
Jutta Bauer

El punto de partida es simple y eficaz: Jeppe recibe del rey un mensaje urgente que debe entregar en el castillo vecino. El camino parece directo —cruzar colinas, seguir el río, avanzar sin desvíos—, pero muy pronto la misión se interrumpe una y otra vez porque otros necesitan algo de él. Esa premisa, presentada con humor y ritmo, instala la tensión entre la urgencia oficial y la vida que sucede mientras tanto.


Bauer construye un relato donde la generosidad del protagonista redefine el sentido del viaje. Cada interrupción no es un obstáculo sino una oportunidad para mostrar cómo un gesto de ayuda puede alterar la ruta sin desviar el propósito íntimo del personaje.



Una casa sola
Selva Almada

La novela parte de una premisa inquietante: una casa en el monte entrerriano que quedó vacía tras la desaparición de la familia que la habitaba y que, desde ese abandono, empieza a recordar, a sentir, a registrar cómo la naturaleza avanza sobre sus cimientos. Almada desplaza el foco del hecho policial hacia aquello que permanece: los objetos, los animales, la vegetación que recupera el territorio y la memoria material de un hogar que fue primero refugio de peones golondrinas y luego vivienda familiar.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar