Lighuen, de Viedma, la número 1 en Filosofía
Marcelo Ochoa
VIEDMA (AV).- La identidad de sus ancestros brindó un sólido sostén a Lighuen Aranea, del Colegio Paulo VI de Viedma, para que pudiera ganar las Olimpíadas Nacionales de Filosofía. Con su ensayo “El Ser del Originario: entre el vacío y la intensidad de la falta” y buceando en las hilachas de la “Campaña del Desierto” y en la problemática de su familia de origen mapuche, obtuvo el Primer Premio. El trabajo fue seleccionado en instancias locales y regionales, en principio, y luego -junto a un centenar más- fue sometido a votación de un jurado conformado por la Universidad Nacional de Tucumán como organizadora del certamen. La alumna de 5º año acudió a la exposición acompañada por Gisella Ponce, su profesora de la materia. La distinción consistió en la entrega de una medalla y un manual de Filosofía con destino a la biblioteca escolar. “El jurado destacó que las conclusiones representan una reflexión filosófica a partir de un hecho histórico (en referencia a esa acción punitiva), y analizó la identidad del originario saliendo del ‘cliché’” social, explicaron ambas a “Río Negro” al retorno desde la provincia norteña, con la intención de no dejar pasar por alto un eventual “pacto de silencio” hacia las nuevas generaciones de argentinos. Lighuen advirtió que el disparador de lo ocurrido en esa sangrienta represión resulta “necesario” para “reconstruir la identidad argentina y la historia”. Dijo haber tenido un interés personal porque “no encontré en un ningún manual de historia de dónde vengo yo” salvo algunas excepciones. Lo extraordinario que halló, le sirvió para recostarse y elaborar la matriz del trabajo, en referencia a Marcelo Valko autor de “Pedagogía de la desmemoria” y al catedrático regional Pedro Navarro Floria. Además, aprovechó hasta el hueso el entorno familiar. Empleó fuentes narrativas orales de sus familiares y el hecho de haber tenido la oportunidad de participar en rogativas mapuches. “Fue raro descubrir que podía descubrir -más allá de la redundancia-, y tomé fuerzas para valorar mucho más la identidad, porque veo que muchos jóvenes no se aceptan como indígenas, y esta realidad, puede generar un cambio en mis compañeros”, observó la joven. Su profesora rescató que este espacio facilita herramientas para ejercitar una nueva práctica filosófica, que -a veces- puede resultar tediosa para los jóvenes que quizá no entienden o no se les transmite fielmente lo que dejaron los grandes pensadores.
Marcelo Ochoa
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora