Los casos misteriosos que rodean a Bariloche

En la zona cordillerana, hay muchos casos que esperan resolución. Uno de los más recientes ocurrió en Bariloche. El empresario Alejandro Pszemiarower desapareció sin dejar rastros. Fue en abril del "99. El móvil del robo fue descartado por los investigadores.

Por Redacción

Una distinta interpretación lo dejó impune

El 13 de octubre de 1991, Mauricio Núñez Kram le efectuó varios disparos a Leonardo Parra, un operario del Centro Atómico que murió en el hospital dos días después sin recobrar el conocimiento.

El homicida pretendía a una hija de la víctima y se presentó borracho en una fiesta donde también estaba Parra. Tras una breve discusión en la calle, lo baleó a quemarropa y escapó.

Durante el proceso, inexplicablemente, el agresor logró el beneficio de trabajo extramuros y pocos días después se escapó a Chile.

La Interpol lo encontró en la localidad chilena de Frutillar, pero la Suprema Corte de Justicia de Chile denegó la extradición porque entendió que debían juzgarlo por lesiones graves y no por homicidio, como se lo pretendía en Bariloche.

Argumentaron que el deceso de Parra se había producido como consecuencia de una septicemia y no por la agresión armada de Núñez Kram.

Crimen del lago

El 29 de agosto de 1976, Lucrecia Adamovich y María Inés Riquelme fueron halladas sin vida a orillas del lago Nahuel Huapi. No hubo certezas de que hayan muerto ahoga-das, ni tampoco se estableció si algunas lesiones fueron vitales.

El caso se vinculó con el narcotráfico y los sospechosos fueron notables de Bariloche y un poblador de Villa Llanquín, pero fueron sobreseídos o absueltos y otros ni citados a declarar.

La fortaleza

El 8 de junio de 1990, dos delincuentes armados mataron a balazos a Nelson Chamorro, un uruguayo que tenía un quiosco en Bariloche. Pero que competía de igual a igual con los bancos en el cambio de divisas.

Eran los tiempos dela hiperinflación y su quiosco tenía caja fuerte, custodia y vidrios espejados.

El crimen ocurrió cuan-do abría el negocio. Le intentaron robar el maletín y lo asesinaron. La causa no alcanzó a llegar a juicio.

La desaparición de «Power» y el extraño suizo

En abril de 1999 desapareció sin dejar rastros Alejandro «Po-wer» Pszemiarower, un organizador de cabalgatas de costumbres previsibles. Todavía no se estableció una hipótesis delictiva, pero presumen que fue asesinado.

El empresario nunca salía sin su sombrero y su teléfono celular, y los elementos fueron hallados en el interior del domicilio que habitaba en Villa Arelauquen. Su camioneta quedó abandonada en el centro de Bariloche y no retiró dinero del banco, ni hizo efectivo el cheque que había recibido por los últimos servicios prestados a la comitiva de Víctor Alderete.

Tampoco viajó al exterior, porque no llevó su documento, y a un año y medio de su desaparición no existe una pista concreta sobre su paradero.

«Power» compartió sus últimos días con un extraño caminante suizo

¿Por dinero?

A mediados de 1992, un delincuente desconocido mató en su casa a Alcira Garnica, una mujer de 62 años que pocos días antes había vendido una propiedad y guardaba el dinero en su domicilio.

La víctima recibió fuer-tes golpes en el rostro y los investigadores presumie-ron que el delincuente la asfixió, presionando su cabeza contra el suelo. Pero el resultado de la autopsia no se difundió.

La policía supone que el asesino era un conocido de la familia. El crimen continúa impune.

.Puerta cerrada

En mayo de 1995, una joven embarazada, Nancy Cárcamo, fue hallada sin vida en el interior de su departamento. El asesino la hirió de varios disparos y la mujer se desangró sin que pudiera pedir ayuda.

Las puertas del departamento estaban cerradas con llave y la Policía presume que el homicida saltó por una ventana del primer piso.

El primer sospechoso fue el esposo de la víctima, quien declaró que faltaba una suma de dinero importante de la casa. Presentó una coartada convencible.

Una faca al corazón

El 27 de febrero de 1998 fue asesinado en la alcaidía local Ramón Colipi, durante una riña entre internos. La víctima ya había cumplido condena y en esa ocasión estaba procesada por el ataque que un mes antes sufrieron varios turistas israelíes que acampaban en la costanera.

Esa tarde, una rudimentaria faca le atravesó el corazón y murió desangrado, casi en el acto.

Hubo muchos testigos y otra persona herida en el desorden.

Pero los códigos carcelarios impidieron conocer la identidad del asesino.

Brutal castigo

El 1 de mayo de 1998 apareció el cuerpo sin vida de Rafael Carballo, en un baldío barilochense. Lo habían ahorcado con un cinturón, después de castigarlo, y lo dejaron desnudo debajo de un sauce.

Carballo, afectado por su adicción al alcohol, en ese tiempo vivía sin rumbo y alejado de su familia. Su hermana juró venganza y asesinó a Fabio Almendra en el Centro Cívico el pasado 7 de marzo.

Mutilado y con tres disparos

El 13 de julio de 2000 desapareció Juan Bautista Barría.

Su cuerpo, mutilado y con tres disparos de bala, fue hallado diez días después en un descampado cercano al camino viejo a Colonia Suiza. Le habían robado el auto.

Los investigadores buscan a dos jóvenes de apellido Seguel y Riquelme, pero a pesar de que se tienen datos, todavía no fueron ubicados.

Este es uno de los casos que la Policía considera «técnicamente resuelto».

Sin embargo, en ocasiones nunca se confirma la autoría del crimen ni les llega el castigo a los autores.

Cuchillo clavado

El 15 de enero de 2000 apareció asesinado en el barrio Alto Daniel Morales.

Era un joven de 16 años que estaba vinculado con una patota tradicional de Bariloche.

Lo asesinaron con tres disparos y le dejaron un cuchillo atravesado en la cabeza.

Hay sospechosos, pero nunca detuvieron a nadie. La causa sigue abierta, pero sin avances.

Abandonado

El 8 de junio de este año un automovilista arrolló a Sandalio Seguel en Rolando y Vilcapugio y lo dejó abandonado.

El hombre murió al día siguiente y el homicida todavía no fue identificado.

La búsqueda se orientó hacia las vidrierías, porque hubo evidencias de la rotura del parabrisas por el impacto.

Pero a cuatro meses del suceso, todavía no hay nin-gún sospechoso.


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