Los efluentes de Alpat fueron motivo de arduo debate

Técnicos del DPA presentaron en SAO el informe de Alcalis.

SAN ANTONIO OESTE (ASA).- Un intenso debate se desarrolló ayer entre integrantes del Concejo Deliberante local, representantes de entidades intermedias profesionales y ecológicas, el intendente Adrián Casadei, funcionarios del Ejecutivo municipal y técnicos del Departamento Provincial de Aguas, cuando éstos últimos presentaron el informe que la empresa Alcalis de la Patagonia desarrolló acerca de la factibilidad técnica de que los efluentes que generará su producción sean volcados en un bajo ubicado a unos 12 kilómetros de esta localidad, conocido como El Riñón.

En diálogo con este medio, Mario De Rege, del DPA, sostuvo que la solicitud de la derogación o modificación de la ordenanza municipal que prohíbe el vertido de residuos industriales en un radio de 20 kilómetros tomados desde el centro de la ciudad «es uno de los motivos de la reunión», aunque reconoció que esa definición «es un acto propio del Concejo Deliberante y del Municipio local».

El ingeniero Daniel Petri, director general de Recursos Hídricos, el licenciado Aldo Sisul, director de preservación y conservación de los recursos hídricos y el propio De Rege, insistieron en que en general el proyecto de verter los residuos líquidos y sólidos en El Riñón es técnicamente aceptable e indicaron que ese lugar es el más apto para ese fin.

Sin embargo a poco de iniciada la charla en el Municipio local, empezaron a evidenciarse dudas por parte de los participantes referidas principalmente a la comprobación real de un dato que la organización Funider -que desarrolló el estudio a pedido de Alpat- da por cierto y que afirma que el producto que se desecha luego de un breve lapso de percolado hacia las napas subterráneas finalmente forma un revestimiento impermeable haciendo inocuo el vertido posterior.

«Tenemos puntos que definir desde lo técnico», confirmaron los científicos del DPA al tiempo que indicaron que exigieron a la firma mayores precisiones sobre estas cuestiones y la reiteración y extensión de las pruebas de campo que verifiquen que no existirá filtración.

Otro firme cuestionamiento de los profesionales locales, al que se sumó también el intendente municipal, es el referido a la inexistencia en el estudio de un plan de contingencias para la posible rotura o bloqueo del ducto de ocho kilómetros que trasladará los efluentes desde la planta hasta el sitio de sacrificio.

Finalmente, promediando la hora y media de reunión, el presidente del CD, Miguel Galindo Roldán puso negro sobre blanco acerca de sus dudas sobre este proyecto e hizo hincapié en que «yo no estoy apurado por derogar la ordenanza porque noto que la empresa tampoco está apurada en responder nuestras consultas, no solamente sobre este tema de los efluentes si no también sobre su factibilidad económica. No queremos perder tiempo en algo que aún no sabemos si algún día va a funcionar».

El proyecto Alpat comenzó hace más de 50 años. Las obras comenzaron a finales de los 80 y se desarrollaron en su mayor parte a través de diferimientos y exenciones impositivas, créditos con garantías estatales y otros artilugios legales.

Desde marzo del año pasado la planta está terminada y parada. Le faltan la conexión de los ductos para la provisión de los servicios y la finalización con la cuestión de los efluentes. Pero «Río Negro», tras una profunda investigación confirmó el año pasado que sin aportes estatales la planta en producción no será rentable.


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