Los límites del control
Jim Jarmusch es un director sintético. Un artista que con escasos elementos es capaz de construir una película vibrante. Una obra adictiva. “Los límites del control” es algo así como la síntesis de la síntesis, puesto que está conformada con materiales fragmentarios, estéticos y argumentales de sus películas anteriores. Entre ellas, las excelentes “El camino del samurai” y “Flores rotas”. Aquí también hay un asesino y una búsqueda. Sin embargo, a no confundirse, este nuevo filme de Jarmusch no posee el ritmo del “Samurai” ni la textura cómica de “Flores”. El resultado es una película hipnótica y muy pero muy singular. Con el impecable en todos los sentidos Isaach de Bankolé.