Los tambores montevideanos llamaron al Carnaval
Montevideo vivió anteanoche uno de los momentos mágicos del carnaval con el Desfile de Llamadas, que reunió 20 comparsas de candombe en un multitudinario y colorido festejo callejero. La asociación de negros y lubolos Nigeria inició el desfile que partió desde la mítica esquina de Zelmar Michelini y Carlos Gardel, donde funcionara el conventillo Mediomundo derribado por la dictadura militar en 1978, para terminar 13 cuadras después, en una marcha que se realizó sobre la calle Isla de Flores. Inmensas percusiones de 60 integrantes cada una, conocidas aquí como cuerdas y que incluyen los tambores piano, repique y chico batidos con palma y palillo, pusieron el ritmo sobre el que bailarinas y vedettes desplegaron sus pasos. El Desfile de Llamadas se remonta a fines del siglo XIX y fue incorporado oficialmente a los festejos del carnaval desde 1956. Anteanoche, con toques más rápidos o lentos, que privilegian la supremacía de unos tambores sobre otros, más antiguos o modernos pero siempre referenciados en el candombe, todas las comparsas asumen una misma formación. El cadencioso baile del candombe con sus figuras corporales, plumas, brillos, trajes de satén, gasa y lentejuelas, caras pintadas y brillantina, el intenso movimiento de los banderilleros, el paso eléctrico de los gramilleros que bailan sobre un bastón, la elegancia de las mamá viejas y el repiquetear de los tambores componen sobre la calle un espectáculo único. Imágenes vivas y actuales de una creación popular original armada sobre violencias, tristezas y anhelos que propone una fiesta colectiva que resiste una cultura donde todo es “yo”, para convocar la fuerza de lo colectivo. (Télam).
Montevideo vivió anteanoche uno de los momentos mágicos del carnaval con el Desfile de Llamadas, que reunió 20 comparsas de candombe en un multitudinario y colorido festejo callejero. La asociación de negros y lubolos Nigeria inició el desfile que partió desde la mítica esquina de Zelmar Michelini y Carlos Gardel, donde funcionara el conventillo Mediomundo derribado por la dictadura militar en 1978, para terminar 13 cuadras después, en una marcha que se realizó sobre la calle Isla de Flores. Inmensas percusiones de 60 integrantes cada una, conocidas aquí como cuerdas y que incluyen los tambores piano, repique y chico batidos con palma y palillo, pusieron el ritmo sobre el que bailarinas y vedettes desplegaron sus pasos. El Desfile de Llamadas se remonta a fines del siglo XIX y fue incorporado oficialmente a los festejos del carnaval desde 1956. Anteanoche, con toques más rápidos o lentos, que privilegian la supremacía de unos tambores sobre otros, más antiguos o modernos pero siempre referenciados en el candombe, todas las comparsas asumen una misma formación. El cadencioso baile del candombe con sus figuras corporales, plumas, brillos, trajes de satén, gasa y lentejuelas, caras pintadas y brillantina, el intenso movimiento de los banderilleros, el paso eléctrico de los gramilleros que bailan sobre un bastón, la elegancia de las mamá viejas y el repiquetear de los tambores componen sobre la calle un espectáculo único. Imágenes vivas y actuales de una creación popular original armada sobre violencias, tristezas y anhelos que propone una fiesta colectiva que resiste una cultura donde todo es “yo”, para convocar la fuerza de lo colectivo. (Télam).
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