Los técnicos sólo piensan en eso

Todavía falta un mes y ya se habla de lo que puede significar el superclásico.

En el calendario de los tiempos urgentes, el 7 de noviembre tanto en La Ribera como en Núñez está resaltado con un gran marcador cuya intensidad está sujeta al apremio que hoy sobrepasa las vidas de Boca y de River. Cuando el Apertura recién ha transitado la mitad de su recorrido y falta aún más de un mes para el superclásico, los dos equipos más grandes del fútbol argentino ya comienzan a ver el derby con forma de flotador de aguas turbulentas. La quietud siempre fue un estado tabú para Boca y River. Aunque las partes lo nieguen, por la cabeza de los entrenadores de ambos equipos ya está en mente lo que pasará el primer domingo de noviembre en el Estadio Monumental de Núñez. “¿Si hacemos una mala campaña y le ganamos a River es suficiente? Para mí, no. Es un clásico importante pero no alcanza para salvar el año…”, dijo ayer Claudio Borghi en un nuevo y extenso mano a mano con los periodistas. El DT aclaró ayer que luego de la caída ante Lanús, puso su cargo “a disposición del presidente (Jorge) Ameal, para que él haga lo más conveniente para el club. Yo no renuncié…” El apoyo de la dirigencia de Boca al Bichi es firme y fue la decisión del presidente Jorge Ameal, con el aval del resto de la conducción, la que sostuvo al director técnico, más allá de sus propias dudas en las últimas horas. (Sigue en la pág. 36). (Viene de la pág. 35). Ningún integrante de la Comisión Directiva planteó disidencias en cuanto a la continuidad del cuerpo técnico y una de las razones es que no hay de momento otro nombre en carpeta, por lo que se apunta a la prosecución del actual proceso, aunque a nadie escapa que si no empiezan a aparecer resultados positivos, prontamente llegará un momento en que la situación se hará insostenible. En River, la mano viene un poco más aliviada si se tiene en cuenta de que hoy por hoy el equipo de Ángel Cappa está cinco puntos por encima de Boca y a siete del líder Estudiantes. Claro que el entrecejo se frunce y rostro se transforma cuando la mirada se posa en la tabla del descenso donde River se encuentra hoy en zona de Promoción. El Millonario marchó como líder al comienzo del torneo, arrancó como para comerse los chicos crudos, pero a mitad de campeonato parece haberse quedado sin dientes. Viene de empatar con Quilmes y con Banfield, lo que motivó que Estudiantes se le escapara arriba. A pesar de ello, la gente de Núñez sigue bancando a Cappa y su fútbol (a veces manchado de excesiva e innecesaria verborragia). Según una encuesta de una página partidaria, optimismo es lo que sobra. El 75% de los hinchas cree que River todavía tiene posibilidades de salir campeón, a pesar de que el equipo no encuentra regularidad y sigue sin poder ganar fuera del Monumental, debido a que lo hizo sólo una vez: en la 2ª fecha ante Huracán. Antes del partido con Boca, a River le quedan aún cuatro encuentros: ante Gimnasia y Racing, de local, y ante Godoy Cruz y All Boys fuera de casa. Cappa necesitará que esta serie de encuentros arroje un balance positivo para que el derby no signifique un partido que pueda poner en riesgo su cargo. El sostén del Bichi En La Ribera, a pesar de que se ha mencionado al clásico como fecha clave, lo cierto es que hasta el momento, Ameal y sus compañeros de gestión tienen en mente que Borghi se quede aún con un resultado negativo en tan trascendental cruce. El plantel a pleno quiere que Borghi se quede y, de acuerdo con los trascendidos, se le señaló que cuando se pierde, no tiene por qué mostrarse inseguro acerca de la estabilidad de su trabajo. El domingo, tras la caída ante Lanús, el técnico, por propia voluntad, estaba más fuera que dentro de Boca, pero si hoy sigue en el club es porque desde todos los demás estamentos que tienen que ver con el tema le llegó el apoyo explícito: la dirigencia, el plantel, sus compañeros, su propia familia y asimismo el público. “Hay una diferencia muy grande y hemos perdido demasiados partidos. Antes de pensar en un campeonato pensaría en un equilibrio, fortalecernos nosotros y después ver qué hacer”, sostuvo, el Bichi, a modo de armar un equipo a futuro y no tanto para este semestre. Pero se sabe, se está hablando de Boca, y si Boca no suma puntos gordos antes del superclásico, los hechos podrían precipitarse y el apoyo total esfumarse como por arte de magia. Más que un partido bisagra, el resultado del derby podría abrir la puerta de salida para cualquiera de los dos entrenadores. No debería buscarse la solución en un simple cambio de buzo de DT. Pero por más que se niegue, los proyectos a largo plazo en los clubes grandes se sostienen sólo si en su andar, sus patas se van forjando sólo de buenos resultados. (WR)

Fotomontaje Marcos Ghezzi

fútbol de afa

Estímulo y presión. Cappa y Borghi están en los lugares que todo DT quiere ocupar.


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