Lousteau en el Valle: “El Estado está siendo rapiñado y la clase política está obligada a discutir esto”



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Ministro de Economía en la primera etapa del gobierno de Cristina Kirchner. Embajador en los Estados Unidos en los inicios de la gestión de Mauricio Macri. Hoy diputado nacional por el espacio Evolución, creado en la Ciudad de Buenos Aires junto a dirigentes radicales e independientes.

Martín Lousteau llegó ayer a la región del Alto Valle, para ofrecer este viernes a la tarde una charla sobre economía y política “sin atajos”.

La actividad, organizada por la UCR rionegrina, se desarrollará desde las 15.30 en el salón de Bomberos Voluntarios de Cipolletti. Y en la previa el economista fue entrevistado por “Río Negro”.

P: Están presentando un diagnóstico sobre pasado y presente del país. ¿Qué indica ese análisis?

R: Hace mucho que trabajamos en un diagnóstico sobre lo que le viene pasando a la Argentina, principalmente en el área económica. Nuestra sociedad viene arrastrando los mismos problemas desde hace mucho tiempo. Ojalá tuviésemos problemas nuevos, pero no es así. Nos preguntan a los economistas por la inflación, por el dólar, por qué aumenta la pobreza, la desigualdad y esas son preguntas que vienen desde hace décadas. Queremos compartir nuestro diagnóstico, para profundizar la discusión y a partir de ese trabajo conjunto mejorar las realidades locales. Por eso estamos en el Alto Valle.

P: ¿El debate político no está centrado en resolver esos problemas históricos y en avanzar hacia nuevos desafíos?

R: Para nada. Esa es una de las decepciones y angustias de la sociedad. La política es la manera de abordar los problemas nuevos. Y cuando empieza a diagnosticar se encuentra con que tuvimos uno de los mejores estados de Latinoamérica y hoy estamos muy lejos de eso. Mis abuelos y mis tías fueron unos de los primeros maestros normales de Esquel. Mi familia que vive acá vino cuando se abrió la Universidad del Comahue. Pero perdimos ese Estado. Hoy tenemos un Estado que cada vez tiene más plata, por lo que nos saca con los impuesto, gasta más de lo que recauda, tiene tres veces más de plata que hace 25 años, pero no nos da tres veces mejor salud, educación, seguridad ni infraestructura. La clase política debería estar discutiendo qué le pasó al Estado y no veo que ese sea el foco de la discusión política.

P: Usted dijo hace poco que “falta vocación para administrar lo público”.

R: Claro, porque lo público no es de nadie y es de todos. Cuando uno lo administra transitoriamente y sabe que cada recurso que gasta podría estar en otro lugar, tiene que pensar muy bien si cada peso que sale no estaría mejor invertido en otro lado. Y veo que hay despilfarro en un montón de rubros distintos. El Estado está siendo rapiñado, por los que se corrompen, los que corrompen, los que evaden, por los partidos políticos que se financian desde el Estado, por las empresas que intrusan el Estado para tener un marco regulatorio o beneficios más favorables… por eso me parece que la clase política está obligada a discutir esto, aunque centrada en su cortoplacismo se discute a sí misma, en lugar de discutir cómo mejoramos la situación de los ciudadanos.

P: ¿Cómo se sale del proceso inflacionario?

R: Hay un montón de países y recetas argentinas que muestran cómo se sale de la inflación. Lo que tenemos que tener en cuenta es que Argentina tiene un proceso múltiple. Por un lado el factor inercial, en el que la gente empieza a naturalizar la inflación y se indexa la economía. Y por otro lado, hay una situación de precios relativos desalineados, con tarifas atrasadas, cepo y todo eso hace un combo inflacionario importante. Ahora, si uno diagnostica mal esas cosas, la inflación tiende a persistir mucho más. Por eso creo que ahí hubo un error inicial, con una complaciencia o facilismo al abordar este tema que Argentina padece hace mucho.

P: Usted que formó parte del gobierno de los Kirchner y fue embajador del gobierno de Macri. ¿Qué piensa cuándo escucha hablar todavía de “la pesada herencia”?

R: El gobierno actual recibió un Triángulo de las Bermudas en la economía. No era algo visible para el grueso de la población, pero sí algo muy difícil de lidiar. Y una vez que ingresabas ahí todas las brújulas se perdían. ¿Por qué? Porque en un vértice te encontrabas esta economía desalineada de la que hablábamos y que necesitaba una corrección, en otro el déficit fiscal y en otro lugar una economía que no crecía desde hace cuatro años y que no generaba puestos de trabajo. Entonces cualquier costado por el que quisieras empezar ibas a afectar los otros dos y la forma del triángulo. Ahí también aparece el tema de la toma de decisiones. Si uno quiere cambiar la forma del triángulo, pero no lo hace en forma coordinada con el resto, es muy difícil. La multiplicidad de actores o ministros que tenían injerencia sobre la economía es un problema para ordenar eso en tiempos de anomalía.

P: Eso nos lleva a hablar del rol de los ministros de Economía. Argentina siempre asignó a ese espacio un protagonismo excluyente. ¿Es un esquema que puede dar resultados? ¿Cómo fue su experiencia?

R: El kirchnerismo era muy anómalo en la toma de decisiones. Por eso fui ministro y a los cuatro meses renuncié. Creo que cuán importante es el ministro y cuántas instrumentos tiene a su disposición depende del contexto. Entonces la falta de coordinación, que alguien sea quien termina uniendo las piezas del rompecabezas, que sea una sola persona es muy importante en un contexto de fragilidad. Si Argentina estuviera en una situación normal es menos relevante el ministro de Economía, pero en la situación actual es muy importante la coordinación.


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