Magnífica comunión
La exaltación de la naturaleza y el vínculo interior-exterior fueron ejes de esta vivienda en Chile, creación del arquitecto y artista Iván Daiber.
Enclavada en un paisaje impactante, en las costas el lago Panguipulli, de Chile, esta vivienda se integra a su entorno gracias a la madera y los cristales y privilegia las vistas con sus balcones y corredores. En la memoria descriptiva del proyecto, el arquitecto y artista visual Iván Daiber, explica que “reconociendo la condición de entorno no-urbano, con una abrupta y magnífica geografía y en su condición de vivienda de descanso, la propuesta se asienta en dos pilares centrales para el ejercicio proyectual de habitabilidad”. Es así que por una parte se propuso “generar un fuerte y dinámico vínculo interior-exterior por medio de transparencias, pasarelas, terrazas, balcones y corredores, promoviendo la interacción dinámica con el entorno inmediato y apropiándose de la accidentada topografía”. De esta forma se generaron diversos espacios intermedios de contacto con la naturaleza, aclara el profesional. Por otra parte, explica que también se tenía en cuenta el propósito de “generar un espacio interior común, permeable al exterior, donde convergen las actividades familiares de descanso y recreación”. Así nació un espacio general, ideal para el disfrute de toda la familia. “Contiene diversos subespacios de circulación y estar interconectados por diversos medios, generando una estructura de carácter lúdico”, explica el arquitecto. Estas dos ideas centrales, condicionadas además por la rocosa ladera del lago Panguipulli donde se encuentra emplazada la vivienda, “generan este monovolumen lineal atravesado en toda su longitud por un gran techo abovedado a modo de galpón que cobija a esta casa y sus moradores para empaparse de su entorno y abrirse hacia el lago”. Los materiales nobles como las maderas de pino y otras nativas de la zona, hacen el resto para una fusión perfecta entre la arquitectura y la naturaleza. Recibido de arquitecto en la Universidad de Chile, Daiber unió esta carrera con su pasión por el arte con gran éxito. Realizó exposiciones en Chile, Argentina, Canadá, Estados Unidos y España. Entre otros premios, Daiber recibió el Primer Premio del Concurso de Murales, organizado por la Asociación de Seguridad Ovalle (1992), el Primer Premio de Escultura del Ministerio de Obras Públicas (1996), y el Fondart (1993 y 1994). En 1997 alcanzó un gran éxito con la muestra individual Ensambles: a golpes y caricias, llevada a cabo en el Museo Nacional de Bellas Artes. Fotografías: Iván Daiber
arq.
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