Malhumor navideño
A fin de año, resienten servicios y juegan su propia batalla sindical.
ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar
Río Negro se acerca a las fiestas de fin de año con el Estado provincial envuelto en una elevada conflictividad gremial. La inflación, esa fiebre rebelde que afecta a la economía del país desde hace décadas, es el telón que brinda marco al desempeño de los actores. La música de fondo es la épica de cada diciembre, con rumores de saqueos y clima de nerviosismo general. En el primer acto, el tenaz planteo de mejora salarial de los policías –que no llegó al grado de insubordinación ni violencia que registró en otras provincias– tuvo un final que, en principio, pareció a gusto de los negociadores oficiales. Dos ministros y el jefe de la fuerza celebraron el aval a un incremento que, según las categorías, llegó al 57%, pero que en promedio alcanza al 35%. Claro que había partido de un piso bajo, sobre todo considerando el riesgo y las exigencias de la actividad policial. Aun así, impulsó reclamos salariales en serie entre estatales y docentes. Por estas horas, y por diversas razones, cada gremio libra su propia batalla con el gobierno provincial. Distanciados por estilos y por fronteras políticas, sólo los une la certeza de que el gobierno ha mostrado una debilidad de la que aspiran obtener algo a cambio. • UPCN fue durante años el mascarón de proa laboral de las gestiones radicales en Río Negro. Desde 1995 y hasta el 2011, Juan Carlos Scalesi desplegó una metodología de negociación atada a las cuentas del poder político. Su gremio prosperaba a base de acuerdos, y él mismo asumía el costo de moderar el reclamo salarial de sus afiliados a cambio de un sistema de préstamos, descuentos, capacitaciones, turismo y subsidios personales. Como ministro sin cartera, anunciaba medidas de gobierno o recibía en la sede del sindicato a gobernadores como Pablo Verani o su sucesor, Miguel Saiz, y los sentaba a su diestra. Hoy, su capacidad de movilización está abollada y enfrenta los síntomas del desgaste y el descrédito, como se vio en los últimos días en las calles de Viedma. Curiosamente, no parece sentirse cómodo en el papel de dirigente sindical “clásico”, acostumbrado a ser interlocutor privilegiado. • ATE ha sabido cosechar el descontento de los estatales asumiendo un perfil de agresivo opositor, vive su vida en las calles y habla el idioma del bombo y la pancarta. Aunque su ausencia de matices tiene un costado que puede marcar su propio límite: para el gobierno no representa un interlocutor válido, porque pide diálogo pero más de una vez prioriza las vías de acción directa y no da garantías de asumir acuerdos duraderos. • El gremio docente Unter se reorganiza, después de cambiar de conducción tras dos años en los que estuvo muy ligado al gobierno provincial, al punto de que su anterior secretario general dejó el cargo sindical para asumir como ministro de Educación. La dupla Mario Floriani-Marcelo Nervi asumió a fines de noviembre y se reacomoda como opositora –o al menos fuertemente crítica– del gobierno. Esto incluye todo un rosario de dilemas, incluso personales, con el ministro Marcelo Mango. Rápidamente, la afinidad de Floriani con la CTA vinculó al gremio con ATE, aunque el alineamiento nacional no es compartido por Nervi. • Sitrajur, que agrupa a los trabajadores judiciales, tiene sus propias quejas. Desenganchado desde hace años de los salarios superiores de ese Poder, se ve afectado por la aplicación de aumentos porcentuales que benefician en forma muy marcada a jueces y funcionarios, en detrimento de los niveles más bajos de la escala. También lo distancia de ATE y Unter el alineamiento nacional –puesto que su conducción se encuadra en la CTA kirchnerista–, pero en la provincia han coincidido en las calles y en el planteo de un incremento para el 2014. En suma, en la peor época del año para iniciar cualquier discusión, en tiempos en que la mayoría de las personas está queriendo saldar las cuentas pendientes para pasar el verano con alivio, los gremios estatales están empeñados en cosechar algún resultado del modo en que el gobierno actuó durante el conflicto policial. Por temor, impericia o en prevención de males mayores, lejos del gobernador y sin consulta cabal con Hacienda, dos ministros y el jefe de Policía les dieron lo que pedían y celebraron luego con los uniformados como en una fiesta. La debilidad así supuesta se advirtió pronto, cuando quedó en claro que el compromiso excedía las posibilidades de pago y ocasionaba un largo reguero de “efectos colaterales”. Sobre ese punto blando los gremios acometen ahora una y otra vez, sin dar tiempo a que el receso se lleve a febrero cualquier posibilidad de entendimiento. Asiste razón al gobierno cuando se queja de que los cuatro días de paro sufridos esta semana no responden a un reclamo presente sino a futuro, para el año que todavía no comenzó. Los gremios resienten servicios en épocas de mayor demanda de viajes y servicios urgentes. Priorizan sus internas y, en el caso de ATE, su campaña de expansión en detrimento de UPCN. Libran sus propias batallas, en un campo que afecta a los usuarios y aumenta el malhumor previo a las fiestas. Mientras esto sucede, el gobierno respira un poco: consiguió el préstamo de $250 millones y paga los aguinaldos antes de fin de año. Pero el gabinete –e incluso Weretilneck– reduce su visibilidad. Varios tienen buenos motivos. • Oscar Albrieu busca hacer pie en una tarea para la cual, hasta ahora, requirió ayuda de Luis Di Giacomo. Weretilneck lo despachó hacia Bariloche y allá fue, con más obediencia que cintura política. • Haroldo Lebed, “flojito de papeles” frente al requisito constitucional de residir en Río Negro, espera que pase el temblor. La ofensiva judicial del radicalismo estuvo mal planteada y se adivinaba un corto camino. Pero podría prosperar si algún asesor eficiente encauza la presentación en una nueva vía. María Inés García se quejó: “Gobierno y Justicia miran para otro lado”. Nada nuevo bajo el sol. También solían hacerlo cuando el radicalismo era gobierno. • Sigue vacante el cargo de ministro de Turismo, Cultura y Deportes. En temporada alta, nadie conduce la atención de las decenas de miles de turistas que andan por la provincia, y sólo la inercia y personal de planta garantizan la prestación de servicios y la planificación del invierno. Miguel Pichetto acusó al gabinete de estar ausente. “¿Y él, dónde estuvo el fin de semana de la protesta policial?”, se quejaron en voz baja desde Casa de Gobierno? Aun así, admiten que cada vez más funcionarios prefieren mirar sólo lo que sucede sobre su escritorio. Para Pichetto, la reinauguración del puente ferrocarretero de Viedma fue el marco de un claro lanzamiento. En Viedma, junto al titular de Vialidad Nacional, se mostró como dueño de casa y dispuesto a capitalizar lo que ha logrado en gestión y obras para la provincia. Aunque insiste en esperar la renovación de las autoridades del partido antes de hablar de candidaturas. Weretilneck, en tanto, analiza el modo de competir por fuera del PJ, convencido de que no le sobrarán aliados en ese partido.
DE DOMINGO A domingo