Marisa Herrera: “Cuando el Código no regula, silencia”

La jurista disertó en Viedma en el marco de la diplomatura organizada por universidades, abogados y el STJ.

NUEVO CÓDIGO CIVIL

Marcelo Ochoa

VIEDMA (AV).- La jurista Marisa Herrera, integrante del equipo que redactó el nuevo Código Civil y Comercial, disertó en Viedma sobre Matrimonio y Divorcio, Filiación y Adopción. Lo hizo en el marco de la Diplomatura organizada entre el Superior Tribunal de Justicia, la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad Nacional del Sur y el Colegio de Abogados de la Primera Circunscripción Judicial. En diálogo con “Río Negro” dijo que “donde más cambió el código es en lo referido a familia, lo que era obvio, porque fuimos testigos de muchos cambios que lo ponían en off side. Si Vélez Sársfield sabe que puedo ser madre sola con donante anónimo se muere de nuevo”, ironizó. “Eran cambios que debían hacerse porque cuando el código no regula, silencia”. El nuevo texto “explicita las distintas formas de familia, de filiación y esto implica ser rupturista”. –¿Hay diferencias en cómo toman los abogados y la gente común el nuevo código? –Es más fácil que la gente común entienda por qué regulamos, porque el Poder Judicial y el Derecho siempre ha sido muy conservador, muy elitista, muy burgués y jerárquico y este código viene a plantear jueces más humanos, que no tienen todo el saber. Implica interdisciplina, sacarnos de lugares rígidos y pensar que hay casos distintos. –¿Existe una dicotomía entre moral y derechos humanos? –Todos tenemos una ideología, una cierta moral, una forma de pensar, el tema es que mi convicción no puede ser lo único que rija. El código necesita ser amplio y flexible porque todas las convicciones deben estar incluidas. Si uno se quiere casar y no divorciarse en toda la vida, puede hacerlo y muy bien, pero el de al lado se casó y se dio cuenta que no funcionaba y se volvió a casar y tiene una familia ensamblada, y otro optó por no casarse y otro por adoptar. Somos un país de identidad de género, por eso los derechos humanos son el eje que trasciende todo el código civil. –Algunos sectores critican que se atenta contra “la familia”. –El código no rechaza ninguna forma de familia, recepta todas, sólo que no obliga a que vos vayas a una sola. No podemos pensar que uno va a favorecer el matrimonio porque dificulte el divorcio, es ridículo. Se intenta evitar que sea una ruptura controvertida, sangrienta, porque eso perjudica a los hijos. No hay culpables o inocentes, las relaciones personales son más complejas. Tiene que ver con el miedo a la libertad, y no quiere decir que porque el deber de fidelidad no sea más jurídico vas a ser infiel, es un código menos hipócrita. –¿En que cambia la adopción? –Que ya no va eso de que sea recién nacido. No es el deseo de los adoptantes lo que prevalece, sino los chicos que hay para adoptar. Primero hay un derecho de todo chico de vivir con su familia. La adopción no es una política pública para pasar niños de familias pobres a familias ricas. En todo caso es un deber del Estado que fortalezca la familia para que lo pueda cuidar. Primero, se busca entre la familia de origen, o ampliada a abuelos o tíos y si no puede ser, ahí sí se va a adopción, porque no se puede tener chicos en hogares durante años.


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