Mauad, el hombre de los explosivos

<span style="text-transform:uppercase">Su firma es la única en la región que se especializa en volar rocas. Un trabajo de alto impacto. </span>

MUNDO PYME

La voladura de roca es una tarea habitual en minería y la actividad vial, pero también se necesita en el petróleo. Muchas veces la instalación de locaciones, oleoductos y gasoductos debe atravesar terrenos duros y difíciles, donde no queda otra opción que el uso de explosivos.

Mauad es la única empresa en la zona que ofrece este servicio. Surgió en Catriel a comienzos de la década de 1970, pero diez años después ya estaba instalada en Centenario. ”Lo nuestro es la roca”, dice convencido Gustavo Mauad, gerente general de la empresa, “y si bien la actividad vial es la que más nos requiere, nuestra cabeza está enfocada en el petróleo”.

“En rocas blandas conviene usar explosivos con mayor producción de gas; en rocas más duras, depende el corte que se quiera hacer, se usan explosivos más rápidos, que tienen menor producción de gas”, explica Mauad y agrega que la técnica es siempre la misma: “Se perfora hasta cierta profundidad y se coloca el explosivo, dependiendo de lo que se quiera cortar y del tipo de roca”.

La empresa también hace zanjeo para el tendido de oleoductos y gasoductos, y tunelería dirigida, donde, de acuerdo con la dureza del terreno, se requiere de maquinaria especial. Se trata de tendidos dentro de los yacimientos que van desde los 500 metros a los diez kilómetros. “El tipo de roca de esta zona es sedimentaria, es decir que de alguna manera se ‘esconde’, está por debajo de la superficie”, señaló Mauad.

La incipiente explotación de Vaca Muerta no ha disparado la demanda para la empresa, “pero sí la ha estabilizado”, indicó. “Eso para nosotros es muy importante porque tenemos un plantel de casi 200 empleados, que no podemos ir variando al ritmo de la actividad”, dijo y agregó que “en general es personal que se forma en la misma empresa”.

Señaló que han tenido algunos inconvenientes con la importación de maquinaria y repuestos, por lo que “hemos tenido que resolver los problemas con imaginación y con la muy buena voluntad de los proveedores locales. Lo que más nos ha costado son las cosas sencillas que se pueden romper, como una cadena de desgaste o una punta de corte; las más gruesas uno ya las tiene previstas”, comentó.

Trabajan directamente con las operadoras y empresas constructoras de primera línea, que son las que hacen las locaciones en los yacimientos. “Notamos en este tiempo algo muy positivo que es la profesionalización de YPF. A diario vemos cómo luchan por estabilizar los números, bajar costos y contrarrestar la declinación de producción de los pozos más antiguos”, indicó Mauad.

La empresa se encuentra en pleno proceso de mudanza a un predio de 4,5 hectáreas en el Parque Industrial de Centenario. Muy cerca de allí, en la meseta, comenzaron con un proyecto bien diferente: la producción de aceite de oliva. Con 50 hectáreas plantadas, planean comercializar en uno o dos años más con la marca Praderas Neuquinas. “Eso es producto del espíritu emprendedor de mis padres”, señaló.

La firma estuvo vinculada CON la industria minera y vial. ahora, con 200 empleados y 44 años de experiencia, se acopla a los desarrollos shale.


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