Estados Unidos busca disolver el comité de la ONU que trata la causa Malvinas: «despilfarro de tiempo»

La administración de Donald Trump propuso eliminar el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, calificando sus reuniones como un "despilfarro de tiempo". Se trata del histórico ámbito institucional donde la diplomacia argentina exige anualmente al Reino Unido negociar la soberanía del archipiélago.

Por Naira Torres Bel

Javier milei y Donald Trump.

Javier milei y Donald Trump.

La administración de Donald Trump propuso disolver formalmente el Comité Especial de Descolonización de la ONU, el foro histórico donde Argentina sostiene año a año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas frente al Reino Unido.

La sorpresiva iniciativa estadounidense, detallada en una resolución oficial del organismo multilateral, calificó las actividades del comité como un gasto inútil. La representante de Washington argumentó frente al pleno que el grupo «dejó de cumplir su propósito original» y opera completamente al margen de la realidad global actual.

Los argumentos de Washington para cerrar la comisión de Descolonización


El Comité Especial de Descolonización (conocido en la jerga diplomática como C-24) se creó en 1961 para erradicar el colonialismo en el mundo. Actualmente supervisa 17 territorios no autónomos, de los cuales 10 —incluido el archipiélago austral argentino— son administrados por Gran Bretaña.

La sorpresiva iniciativa estadounidense quedó plasmada en la resolución GA/SPD/841, publicada el 15 de octubre. En el documento oficial del organismo, la representante de Washington calificó las actividades del comité como un gasto inútil, argumentando frente al pleno que el grupo «dejó de cumplir su propósito original» y opera al margen de la realidad global actual.

Para justificar la eliminación definitiva de este espacio, la delegación de Estados Unidos expuso razones tajantes:

  • Gasto injustificado: acusaron al comité de organizar «viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur», considerándolos un desperdicio de tiempo y recursos financieros de la ONU.
  • Estancamiento crónico: señalaron que el foro revisa «los mismos textos cada año» como si el mapa geopolítico no hubiera cambiado desde la década del sesenta.
  • Uso político de las poblaciones: afirmaron que los habitantes de los territorios en disputa merecen algo mejor que ser tratados como «meros instrumentos en campañas políticas».

Tensión petrolera y la ofensiva de Javier Milei


El avance de la Casa Blanca cae en el momento de mayor fricción entre Buenos Aires y Londres por la explotación del Atlántico Sur. En junio, el canciller Pablo Quirno había utilizado justamente este comité para denunciar la militarización británica y el saqueo unilateral de recursos naturales en las islas.

La pulseada geopolítica hoy se juega en frentes simultáneos y de alto voltaje económico:

  • Freno judicial en Hamburgo: el Gobierno argentino pidió medidas cautelares ante el Tribunal del Mar para detener el avance de la explotación petrolera británica a través del proyecto Sea Lion.
  • Alerta corporativa en Estados Unidos: compañías petroleras norteamericanas le plantearon a la Casa Rosada su inquietud por las sanciones incluidas en la nueva Ley de Soberanía, que castiga financieramente a empresas que presten servicios en la zona de exclusión.
  • El silencio de Trump: Pese a que el presidente republicano había deslizado meses atrás la posibilidad de revisar su neutralidad histórica y mediar en el conflicto, no volvió a pronunciarse tras su reciente cumbre en Nueva York con el primer ministro británico, Andy Burnham.

El ajuste impulsado por Washington sobre la estructura de la ONU genera un cortocircuito indirecto con la estrategia del gobierno libertario. Si bien Milei tildó recientemente a las Naciones Unidas de ser un organismo «inútil», al mismo tiempo exigió allí mismo que la institución interceda para obligar al Reino Unido a retomar el diálogo pacífico.

El impacto de esta maniobra dominará la agenda diplomática de la semana. Tras el diálogo telefónico del viernes entre Milei y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, el gobierno aguarda la inminente llegada a Buenos Aires de dos enviados clave de la Casa Blanca: Christopher Landau y Juan Pablo Segura. Ambos funcionarios aterrizan para destrabar inversiones de infraestructura, justo cuando la histórica caja de resonancia diplomática de Malvinas pende de un hilo.


La administración de Donald Trump propuso disolver formalmente el Comité Especial de Descolonización de la ONU, el foro histórico donde Argentina sostiene año a año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas frente al Reino Unido.

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