Murió asfixiado y no por los golpes1-4-03



El oscuro crimen de un bebé por el que nadie reclama

CUTRAL CO (Enviado Especial Agencia Neuquén).- Una segunda autopsia realizada en Neuquén por el forense Carlos Losada determinó que el bebé murió por asfixia y no por los golpes que sufrió en la cabeza, como se creía al principio. “Acá no tenemos los medios ni la tecnología”, explicó el pediatra y forense de Cutral Co, David Rodríguez, una de las fuentes consultadas por este diario. Algunos especialistas creen que el bebé se asfixió dentro de la bolsa en la que fue llevado hasta la clínica, y no encuentran respuestas cuando se les consulta cómo un médico (aún sin que el bebé haya presentado signos vitales) pudo cometer semejante error al modificar el evidente escenario de un crimen. Es posible también que el bebé haya sido asfixiado cuando Roberto Sánchez Diego y Marcela Inda Ruiz dejaron la casa donde se produjo el parto. Para el fiscal Terán, el chiquito se asfixió porque en la boca le introdujeron algún objeto que le quitó la respiración (quizá la punta de una toalla) aunque nunca se encontró ese elemento. Eso -para la justicia- explicaría las lesiones en las comisuras de la boca. Una fuente con acceso a la causa dijo que las heridas son el resultado de los feroces tironeos a los que fue sometido el bebé. Los investigadores consideran que el salvaje procedimiento nunca pudo estar a cargo de un médico. Sin embargo, una alta fuente judicial fue contundente: “como médico actuó como un albañil, con perdón de los albañiles”. Una tía de la madre del bebé llegó a la casa cuando la ambulancia estacionaba. Le dijeron que Marcela había perdido un bebé, pero sólo la parturienta se fue en el vehículo. -¿Es posible que una mujer para un bebé de cuatro kilos por sí sola? -Prácticamente imposible, por no decir imposible -contestaron Rodríguez y Ormachea, ambos médicos pediatras, y en coincidencia con el ginecólogo Pfaff. Una fuente judicial recordó que en la causa elevada a la Cámara de Zapala se deja constancia de la posible acción de una tercera persona. “Sabemos de personas con cinco tiros encima capaz de ejecutar acciones con una fuerza mayor a la de cualquier otro mortal sin heridas”, agregó la fuente. -¿Es posible que un médico confunda las lesiones de un parto forzado con otro cuadro? -fue la otra pregunta de este diario. La respuesta fue también negativa. -¿Es posible confundir un bebé con un muñeco?- se impone el interrogante planteado desde el sentido común. Sin que se sepa quién es el padre del bebé (se habla de un peluquero que tras el crimen habría sugerido una relación con la chica) y a pesar de que se tomaron muestras de sangre, no se realizó el ADN. La prueba, solicitada oportunamente por la jueza Beatriz Martínez cuando subrogó a Mario Tomassi, fue desechada por la fiscalía, que la consideró irrelevante y onerosa.

El oscuro crimen de un bebé por el que nadie reclama


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