No lloren por GyP

“La preocupación del actual gobierno nacional es otra: el centralismo no soporta que, ante las oportunidades de los shales de Vaca Muerta, Molles y Agrio, surjan otras fuentes de captación de inversores fuera de su control” sostiene Luis Felipe Sapag, diputado provincial del MPN y presidente de la Comisión de Energía.

EL NEGOCIO DEL PETRÓLEO EN LA REGIÓN

En el debate que se ha generado por el proyecto de una nueva ley hidrocarburífera nacional, muchas críticas a la posición federalista de Neuquén se centran en la existencia y desempeño de la empresa Gas y Petróleo de Neuquén SA. Los representantes locales del partido del gobierno central la acusan de “ineficiente”, “mochila de YPF”, “empresa parasitaria”, “excusa para hacer negocios con las multinacionales” y más.

La inversión operativa implica gastos, con lo cual un déficit circunstancial es la necesaria contrapartida en reservas comprobadas, las que hoy alcanzan los 1.400 millones de dólares. GyP lleva invertidos 400 millones de dólares y proyecta otros 700 millones de dólares en los próximos dos años. Confundir eso con ineficiencia muestra ignorancia o mala fe.

Es extraño que se afirme que la modalidad de asociación con acarreo es una carga inadmisible para YPF, ya que otras empresas nacionales y extranjeras lo han aceptado sin inconvenientes y han comprometido más de 3.000 millones de dólares en los próximos años. Y hablando de negocios con las multinacionales, cabe recordar que el más grande de todos es el de YPF con Chevron.

La preocupación del actual gobierno nacional es otra: el centralismo no soporta que, ante las oportunidades de los shales de Vaca Muerta, Molles y Agrio, surjan otras fuentes de captación de inversores fuera de su control. Si bien es necesaria una nueva ley nacional de hidrocarburos para homogeneizar las modalidades de las ofertas y los costos fiscales en todo el país -cuestión que se podría resolver si el gobierno nacional tuviera voluntad de diálogo constructivo-, con el proyecto recientemente difundido se busca cercenar el poder concedente que la Constitución nacional otorga a las provincias. Y con ello fagocitar a GyP y las demás firmas provinciales similares de Mendoza, Chubut, Río Negro y otras. Puesto que el Senado está conformado por representantes provinciales, la travesía legislativa que tendrá que recorrer dicho proyecto será ardua ya que, tal como se lo lee, tiene cláusulas claramente inconstitucionales. Difícilmente llegue a destino. Pero supongamos por un momento que así fuera… ¿qué pasaría con GyP? Veamos.

Neuquén se adelantó con los 62 contratos que nuestra firma petrolera ya firmó con 13 empresas líderes (mientras YPF se hundía con la gestión de Repsol). GyP tiene ya cuatro años de experiencia y viene sumando recursos humanos y materiales de gran nivel. Su curva de acumulación y aprendizaje sube rápido y pronto será una operadora de mediano porte. Dispondrá de capacidad no sólo para esas 62 áreas sino para salir al resto del país como operadora independiente y, por qué no, hacia otros horizontes internacionales. Ni una ley centralista ni la voluntad acaparadora de la actual conducción de YPF podrán evitar esa proyección.

Eso dicho como perspectiva de base, independiente del infausto proyecto. Claro que, de no aprobarse, el futurible puede ser más amplio ya que quedan muchas áreas por licitar, a las que se sumarán con posterioridad las que reviertan a favor de la provincia cuando culminen las actuales concesiones.

GyP está llamada a tener un ciclo de vida similar al del MPN: desde su nacimiento el peronismo centralista trató de agostar al partido provincial. Nunca lo logró, porque ha respondido, y lo sigue haciendo, a la cultura y las demandas de la sociedad neuquina. GyP es una creación a la medida del federalismo emepenista: su fuerza es independiente de la voluntad, la codicia y la envidia del nacionalismo irracional y jerárquico que tanto mal le ha hecho a la Argentina desde que surgió como país.

GyP tiene larga vida, una trayectoria apoyada en sus propias fortalezas. Aunque el centralismo intente quitarle espacios, no logrará dañarla. Para bien de los neuquinos.

Luis Felipe Sapag

Diputado provincial del MPN y

presidente de la Comisión de Energía

Luis Felipe Sapag


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