“No matarán el alma”

Leí en el mes de marzo en su prestigioso diario la noticia sobre la ejecución de un niño inocente en Bariloche, asesinato justificado por el juez Lozada por tratarse del producto de una presunta violación de una menor de 17 años a manos de su padre y de su tío. Tiempo después, leo en este mismo medio que el estudio de ADN practicado a los acusados y al cuerpo del bebé revelan que no era hijo de ninguno de los hombres presuntamente violadores. Es por ello que me dirijo al juez, a los médicos que practicaron el aborto , al Ministerio de Salud rionegrino: ¿Cómo se sienten en el traje de verdugo de un niño inocente? Quizás de haber escuchado a la defensora de menores que se presentó para hablar en nombre de esa vida en gestación, otra hubiera sido la historia. Y quizás si ese niño les hubiera podido hablar lo hubiera hecho con las palabras que el autor Hugo Wast puso en boca del niño en el libro “Autobiografía del hijito que no nació” : “Mi cuerpo es tan pequeño todavía que no puede ser visto por los ojos de nadie, pero mi alma ya es tan grande como lo será siempre.” “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma …”, Mateo 10 (28). Silvia Elena Fernández, DNI 5.334.869 Neuquén


Leí en el mes de marzo en su prestigioso diario la noticia sobre la ejecución de un niño inocente en Bariloche, asesinato justificado por el juez Lozada por tratarse del producto de una presunta violación de una menor de 17 años a manos de su padre y de su tío. Tiempo después, leo en este mismo medio que el estudio de ADN practicado a los acusados y al cuerpo del bebé revelan que no era hijo de ninguno de los hombres presuntamente violadores. Es por ello que me dirijo al juez, a los médicos que practicaron el aborto , al Ministerio de Salud rionegrino: ¿Cómo se sienten en el traje de verdugo de un niño inocente? Quizás de haber escuchado a la defensora de menores que se presentó para hablar en nombre de esa vida en gestación, otra hubiera sido la historia. Y quizás si ese niño les hubiera podido hablar lo hubiera hecho con las palabras que el autor Hugo Wast puso en boca del niño en el libro “Autobiografía del hijito que no nació” : “Mi cuerpo es tan pequeño todavía que no puede ser visto por los ojos de nadie, pero mi alma ya es tan grande como lo será siempre.” “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma …”, Mateo 10 (28). Silvia Elena Fernández, DNI 5.334.869 Neuquén

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