“No se puede vivir así”, dicen los vecinos

Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- A Gustavo Gómez sus vecinos los conocen como “un tipo laburador, que se levanta a las cinco de la mañana para ir al Mercado Concentrador a comprar verduras. Trabaja todo el día”. Pero su historia es parecida a la varios vecinos de los alrededores. El incidente que comenzó el lunes fue una “bomba de tiempo”. Gómez en ningún momento ocultó su ira, explicó que la situación lo desbordó totalmente. “No se puede trabajar así, uno tiene que estar pendiente de estos tipos, que pasan y disparan, no les importa si hay gente o no dentro del negocio”, relató. A unos 50 metros, sobre la esquina hay otra pequeña despensa de barrio. Ahí trabaja Roxana, con tres de sus cuatro hijos y su esposo. Según el relato de Gómez ella también fue víctima de amenazas en los instantes previos a los incidentes. Según contaron los vecinos, el mismo joven que disparó contra la verdulería, fue hasta la puerta de Roxana y la amenazó. Pero para la mujer es algo cotidiano. Ella explicó que “yo vivo en el barrio Los Pumas y hago el sacrificio de venir todos los días hasta acá. Hace una semana que pusimos este negocio para ayudar a nuestras hijas con sus estudios, y no nos queda otra que convivir con esto. La primera noche ya nos quisieron entrar a robar”, explicó. La madrugada de ayer fue eterna para Roxana, que tuvo que pasar la noche encerrada con sus hijas y su esposo en el pequeño baño de su despensa. “A mi marido lo alcanzaron algunas balas de goma cuando intervino la policía, porque salió a la calle a cerrar los postigos por seguridad. Le dieron en una de las piernas; estaba todo marcado”, detalló.


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