Carreras jubilosa y los contrariados

La gobernadora logró su objetivo: es candidata única de JSRN. El resto no logró bloquearla, especialmente porque Weretilneck se apartó. Su plan no prosperó y Domingo tuvo que ver. El PJ aún gira, sin ejes. Hay inquietud por las charlas entre Soria y Doñate, con eventuales compromisos. El faltazo de la intendenta de Roca a Lamarque, tal vez, fue un anticipado rechazo.

El oficialismo se mueve, empujado por su resolución de la candidatura a la intendencia de Bariloche en favor de la gobernadora Arabela Carreras.

Logró su propósito: será la única candidata de JSRN, sin internas. Lo consiguió, además, con una auspiciosa participación en el Concejo. En el 2019, el intendente Gustavo Gennuso acordó su reelección y ubicó solo a un dirigente suyo entre los cinco primeros de la nómina, hoy ediles. Ella colocó a dos en ese tramo.

Esa postulación nunca entusiasmó a Alberto Weretilneck. Ya lo separa un grado de desconfianza irreversible con la barilochense y no es bueno para sus propósitos que disponga de semejante asiento institucional-político. Preveía un triunfo concluyente en abril que le garantizara un mando inapelable. No fue así y, además, culpó de su devaluada victoria a la mandataria, agregando inquina a esa postulación municipal.

Esa resistencia se realimentaba con el rechazo barilochense, planteado por Gennuso y el ministro Carlos Valeri, y reforzado por Agustín Domingo, ansioso también por la jefatura local. La repetida displicencia de la gobernadora hacia ellos siempre aportó a esos desencuentros.

Los tiempos acorralaron a esa dirigencia. Weretilneck viajó a Bariloche, pensando en un ordenamiento, a partir de la postulación mayor para Juan Pablo Ferrari, de Gennuso.

Su idea tuvo una grieta insalvable. El diputado Domingo no aprobó su exclusión y enseguida se juntó con Carreras, pactando ir en su lista como presidente al Concejo. Gennuso y Valeri se mostraron, también, discordantes entre ellos. El senador aceleró su regreso a Cipolletti.

Restaron, además, los resultados electorales del domingo. El arrebato radical del municipio de Dina Huapi y la cuarta ubicación en Cinco Saltos transformaron en decoroso al segundo lugar de Valcheta.

Mal momento para un quiebre mayor con Carreras y colocar en crisis al oficialismo, agravado -advertía Weretilneck- que los coroneles andinos dejaban toda la responsabilidad en él. Por eso, se apartó y se declaró sin “preferencias” y sin “bolillas negras”.

Pesaron dos protagonistas: Mario Riorda y Facundo López. El consultor insistía, con encuestas, que nadie tenía predominio pero, igualmente, desalentaba la confrontación por el hartazgo social a las refriegas políticas y lo reforzaba con el riesgo de que enfrente estaría una mujer. Desde lo político, el mandamás del bloque lo alertaba del peligro de caer en una aventura temeraria: volver al gobierno de Río Negro y hacerlo con una gestión opositora en Bariloche.

Sorpresas de última hora


Con la salida de Weretilneck, detrás de Domingo cerraron Valeri y, luego, Gennuso con Carreras, asistida por Mariano Ferrari y Lorenzo Raggio (ahora, apoderados de su lista). Estuvo el monitoreo de López, el enlace del senador. La gobernadora lo trabajó y, entre otros, deshizo su pacto con el ex ministro (¿promesa de secretario de Hacienda?) y lo reemplazó con “Juanpi” Ferrari, pedido por el jefe comunal.

El acuerdo concluyó con actores contrariados , salvo Carreras, jubilosa.

Weretilneck juntará el miércoles al músculo de JSRN en Fernández Oro. Se formalizará la lista de Diputados (que lideraría Luis Di Giacomo) pero, en especial, estabilizar los lazos internos cuando decae el tratado con el PJ, ligado al senador Martín Doñate.

El peronismo gira, sin ejes, y, como todos, en seis días, deberá anotar su plantilla para la Cámara Baja. La inquietud reina en los clanes peronistas cuando trascienden, sin información, asiduas charlas entre Doñate y Martín Soria.

¿Hay un previo compromiso para postular al ministro y la diputada doñatista Landriscini? ¿El faltazo de la jefa roquense María E. Soria al reclamado encuentro del PJ en Lamarque fue un velado rechazo a otro convenio de cúpulas que el resto aún desconoce?.

Se sabrá esta semana, pues el peronismo rionegrino se moverá y la política tampoco puede prescindir de sus peripecias.


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