El dólar-fruta a $400 o la desaparición de la fruticultura

Enrique Jorge Scholz*


Francia es un ejemplo de la actividad sindical empresaria de los agricultores. Han comprendido que las protestas tienen peso político y el bienestar de granjeros y agricultores franceses se debe a su unión y a reclamar por sus derechos.


En pocas semanas vuelve a iniciarse una nueva cosecha de frutas. Llegarán los obreros golondrinas de las provincias del norte. Volverán a abrir sus puertas los galpones de empaque, llegaran los barcos para llevar nuestra fruta a países del hemisferio norte.

Todo se desarrollará como siempre, tan solo que en ésta temporada bajo una sombra letal que se llama “política cambiaria”.

Los altos costos internos, la suba del costo de la electricidad, los aumentos de los sueldos, no pueden ser cubiertos por un dólar que sube a cuenta gotas mientras los costos suben a chorros.

De no mediar un cambio muy profundo, muchos productores y empacadores desaparecerán del escenario.

Repasemos los tres obstáculos que debe enfrentar todo agricultor.

1º Todos los agricultores del mundo deben aceptar y aceptan lo que algunos llaman el “Impuesto a San Pedro” o sea la suma de las adversidades climáticas.

2° Un segundo peligro son los riesgos comerciales, no son exclusivos del agro y afecta a toda actividad productiva o comercial. En casos extremos hay que recurrir a la justicia.

3º A veces ocurre que en las actividades agrícolas suceden problemas tan serios que comprometen la existencia de sus empresas.

Es el caso de los fruticultores de nuestro Alto Valle. Casi siempre los desencuentros surgen de la incomprensión de la actividad agrícola por parte de los gobernantes.

Muchas veces se trata de personas que accedieron a cargos políticos sin el necesario conocimiento técnico, también suele ocurrir que no son bien asesorados y por último debemos mencionar a presiones políticas de los más altos niveles.

Sea cual fuere el caso, el agricultor tiene la obligación de luchar por seguir en su actividad. Un agricultor quebrado no vuelve al campo.

Francia es sin duda un ejemplo de la actividad sindical empresaria de los agricultores.

Han comprendido que las protestas tienen un gran peso político y el bienestar de granjeros y agricultores franceses se debe a su unión a la hora de protestar y reclamar por sus derechos.

Sea para enfrentar la avaricia de los supermercados, por las amenazas de importar carne vacuna del Mercosur, por el exceso de controles, por los costos de la energía, por el bajo precio de la leche, etc., etc., los agricultores franceses supieron cómo imponerse.

Un turista francés nos mostró la fotografía del caos de la ruta más importante que conduce a París. “Yo estuve allí”, dijo con orgullo, «Éramos 1.300 tractores grandes que ocupaban los cuatro carriles de una ruta. No cortamos la calle solo transitamos con nuestros tractores a mediana velocidad ocupando todo el ancho de la ruta. Con la fotografía en la mano señaló, “Ese soy yo”, y se lo veía saludando desde la cabina de su tractor.

En una ocasión tuvimos que cortar una etapa del famoso Tour de France. Lo hicimos bloqueando la ruta con grandes fardos de heno.

¿Y ustedes fruticultores del Valle, aceptan fundirse sin mover un brazo?

¿A caso no les enseñaron en el colegio las duras luchas de los agricultores a lo largo de la historia, contra todos los sistemas de gobierno: desde el poder de la Iglesia en la edad medieval, pasando por la nobleza inferior, los reyes y la república? Los agricultores siempre debieron luchar por sus derechos.

¿Acaso tienen miedo de manifestar esta preocupante situación? Viven en un oasis donde cualquier acción es muy sencilla, tienen fardos de heno y tractores.

Solo tienen que tener la voluntad de pelear por vuestros derechos o aceptar quebrar y salir para siempre del ruedo. Recuerden: ¡Un agricultor quebrado no vuelve al campo!

* Ingeniero Agrónomo.


Comentarios